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Oaxaca, Oax.- El vivo rosa mexicano de las esculturas de rábanos alegran el Zócalo de la capital, que junto con las sorprendentes figuras de flor inmortal y del totomoxtle, hacen de cada 23 de diciembre una fiesta única de color y arte.
Desde hace 121 años se celebra la Noche de Rábanos, en la que hortelanos y floricultores de la región de Valles Centrales muestran su creatividad para ofrecer al mundo la vida cotidiana, tradiciones o momentos importantes, tanto de oaxaqueños como de los mexicanos, a través de sus artesanías.
Entre los expositores se encuentra Eduardo Ernesto, un joven de 18 años de edad, quien es originario del municipio conurbado de Santa María Atzompa.
Su inquietud por formar parte de esta celebración inigualable en el mundo lo ha impulsado a participar en otros años, primero en categoría infantil y en la edición de este año debuta con los adultos.
Eduardo busca sorprender a los miles de visitantes que acuden al contorno del zócalo, para admirar las figuras. Él se inspiró y creó un escudo nacional con rábanos.
Desde hace 121 años se celebra la Noche de Rábanos, en la que hortelanos y floricultores de la región de Valles Centrales muestran su creatividad para ofrecer al mundo la vida cotidiana, tradiciones o momentos importantes, tanto de oaxaqueños como de los mexicanos, a través de sus artesanías.
Entre los expositores se encuentra Eduardo Ernesto, un joven de 18 años de edad, quien es originario del municipio conurbado de Santa María Atzompa.
Su inquietud por formar parte de esta celebración inigualable en el mundo lo ha impulsado a participar en otros años, primero en categoría infantil y en la edición de este año debuta con los adultos.
Eduardo busca sorprender a los miles de visitantes que acuden al contorno del zócalo, para admirar las figuras. Él se inspiró y creó un escudo nacional con rábanos.


