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Torreón, Coahuila.- El regreso a clases en el Colegio Cervantes de Torreón fue diferente una semana después de que uno de sus alumnos ingresó con dos armas y mató a su maestra antes de quitarse la vida. A la entrada del plantel, dos arcos de metal y una mesa desplegable daban la bienvenida a los estudiantes, todavía protegidos con algún suéter o chamarra del último respiro del frío en la ciudad de Torreón.
Los niños se formaban para ser revisados, como si fuera un filtro de aeropuerto. Personal -maestras con casacas naranjas- hurgaban en sus mochilas. Después se introducían bajo el arco detector e ingresaban al patio escolar, donde el 10 de enero, uno de sus compañeros, José Ángel, de sexto de primaria, disparó nueve veces.
Afuera de la citada escuela, padres y madres miraban cómo sus pequeños regresaban a clases después de unos días en los que fueron atendidos y aconsejados por especialistas de la Asociación Mexicana de Suicidología apoyados por la Universidad Iberoamericana de Torreón.
Encima de sus hijos, una enorme “C” del Colegio Cervantes con un moño negro en señal de luto, les daba también la bienvenida.
Algunos padres atendieron la recomendación de comprar mochilas transparentes, pero fueron los menos. Los arcos detectores chirriaban a cada rato, generalmente a causa de un celular.
Algunos padres de familia inclusive optaron por entrar hasta los salones para acompañar a sus hijos. Aunque también hubo casos como el de una niña que entre lágrimas no quería entrar a la escuela. “No se quiere bajar”, dijo la madre desde el vehículo a los guardias que esperaban por los últimos ingresos.
Delia Chaparro, madre de una estudiante, reconoció que lo sucedido cimbró a toda la comunidad, por lo que ahora, cree que la tragedia servirá para que los padres estén más atentos con los hijos, “y definitivamente escucharlos y no dar nada por hecho”.
Flor Rentería Medina, subsecretaría de Educación en La Laguna, aseguró que se reanudaron las clases de forma tranquila, por lo que la idea será seguir trabajando con la mayor normalidad que se pueda tras los lamentables hechos.


