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En medio de porras, música de banda y trova, familiares y amigos dieron el último adiós y sepultaron, en el panteón de Chilpancingo, el cuerpo del presidente del club de fútbol de tercera división Avispones, Marco Iván Rodríguez Navarrete.
Ahí, su padre, Marco Antonio Rodríguez Canacasco, exigió a las autoridades justicia y que no criminalicen su homicidio.
Ayer, el cuerpo del empresario y su escolta fueron hallados a un costado de la carretera federal Chilpancingo-Tixtla, dos días después de que hombres armados interceptaron su camioneta en la capital del estado.
La tarde de este jueves, despidieron, entre aplausos y porras, el cuerpo de Marcos Iván Rodríguez de 33 años de edad, en la iglesia, y luego en el panteón tocaron melodías de música de banda y trova que eran sus favoritas.
El señor Marco Antonio Rodríguez Canacasco, padre del joven empresario del futbol pidió, a las autoridades de procuración de justicia que no cambien las versiones y después digan que su hijo estaba coludido con la delincuencia o quieran criminalizar su asesinato.
Recordó que su hijo era un hombre que apenas iniciaba sus proyectos y no le permitieron crecer.


