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Apicpac, Chiapas.- Para los pobladores de Apicpac, en el estado de Chiapas, el nivel del agua del embalse de la Presa Malpaso ha bajado como nunca antes, lo que permite apreciar el antiguo Convento de Santiago Apóstol, estructura barroca del siglo XVI sumergida desde 1966.
Lo que mejor se observa es la fachada, que se conserva aun cuando ha pasado décadas bajo el agua. Antonio González Hernández recuerda pensativo que hace 59 años el mundo se vino abajo para los habitantes del pueblo de Quechula con la noticia de que ahí se construiría una de las hidroeléctricas más grandes del país, la central Nezahualcóyolt, mejor conocida como Presa Malpaso, cuya construcción terminó en 1966.
Los pobladores fueron obligados a dejar la tierra que los vio nacer a ellos y a sus ancestros, y a reubicarse en otro lugar fuera del alcance de las aguas.
Fue así como Quechula -llamado así porque según los habitantes el conquistador español Hernán Cortés encontró allí una joven muy bonita y exclamó “¡Qué chula mujer!”- desapareció por completo. El único vestigio que da cuenta de la existencia del pueblo es el Convento de Santiago Apóstol, un monumento histórico de la época colonial de estilo barroco, que se resiste a caer en su totalidad a pesar del azote de las fuertes corrientes y de los temblores que se registran en esta región del sureste de México.
La sequía también ha afectado a los lancheros que se dedican a la pesca. “Las jaulas han quedado secas, al paso de las lanchas han salido muchos troncos que han golpeado los motores”, expresa Osiel Álvarez Hernández, un joven que ha vivido toda su vida a orillas del río.


