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Voluntarios de la Cruz Roja, encabezados por su presidente, Fernando Suinaga Cárdenas, entregaron estufas, utensilios de cocina, colchones y despensas a más de mil personas reunidas en el deportivo La Perseverancia, ubicado en Jojutla, Morelos, como parte de la ayuda humanitaria que ofrece la institución, luego de los terremotos registrados en septiembre pasado.
Entre el grito "¡Seamos todos hermanos!" y una temperatura superior a 32 grados, vecinos de las comunidades de El Higuerón, Emiliano Zapata, Benito Juárez, Poblado Jicarero y el albergue Cisneros, llegaron al parque desde las 8:00 horas para formarse y poder entregar el ticket que los validaba como beneficiarios de este apoyo.
Poco antes de mediodía, Suinaga Cárdenas saludó a los presentes y les explicó en qué consistían los apoyos. Hizo énfasis en que la ayuda que recibieron no tenía ningún fin político y "nadie les tiene que pedir nada a cambio por este apoyo".
Informó que se entregaron mil despensas, mil colchones, mil cobijas, mil kits de cocina y mil estufas. "Esta ayuda es gracias a la solidaridad de los mexicanos que confiaron en la Cruz Roja para entregar a los pobladores el apoyo que necesitan tras los sismos".
La ayuda y el acompañamiento para los damnificados en los ocho estados que resultaron más afectados se prolongará por seis meses más. "Sabíamos desde un principio que no iban a ser uno o dos meses, la ayuda la estamos pensando para un año. Nosotros seguiremos presentes por otros seis meses, vigilando que tengan despensas y víveres", dijo.
De septiembre a la fecha, la institución ha entregado 4 mil 600 toneladas de ayuda en Oaxaca, Chiapas, Puebla, Morelos, Guerrero, Ciudad de México, Estado de México y Tlaxcala, en beneficio de más de un millón 126 mil personas.
Los voluntarios de Cruz Roja han visitado a las familias afectadas para hacer un censo y a las beneficiadas se les hace una georreferencia para no repetir los apoyos. La ayuda llega primero a aquellos damnificados que perdieron su casa.
Las donaciones en especie que realizaron ciudadanos y empresas se están terminando y los apoyos entregados en Jojutla este domingo se compraron con efectivo recaudado.
"Hemos sido muy ordenados y se ha tomado la determinación de cómo hacer este procedimiento: en una primera instancia, repartimos lo que se donó en especie y ahora estamos ejerciendo el dinero en efectivo que nos dieron. Estamos atentos para entregar en mano la ayuda y en escuchar lo que realmente necesita la gente", dijo Suinaga.
- Adulto mayor madruga para canjear ticket por estufa
JOJUTLA, Mor., febrero 11 (EL UNIVERSAL).- José Morales fue uno de los habitantes de Tlaquiltenango, Morelos, seleccionados por Cruz Roja para recibir un kit de ayuda humanitaria conformado por un colchón, una estufa, despensa y algunos utensilios de cocina.
Con 78 años y un estado de salud que le impedía cargar objetos pesados, le pidió a Juan, su hijo mayor, que lo acompañara para ir a cambiar el ticket.
Juan y su padre salieron a las 6:30 de su casa, pidieron una camioneta a un vecino y emprendieron el camino al deportivo La Perseverancia. El jefe de familia esperó en el auto y su hijo se formó para recibir el apoyo de la institución.
"Dejé estacionada la camioneta en la sombrita, mi papá tiene agua y una torta, también hay mandarinas por si la espera es mucha, yo me puse el sombrero porque el sol está bien duro", explica.
Como fue de los primeros en llegar, Juan aguardó más de cinco horas para sacar de la unidad deportiva los donativos.
Recargado en la estufa de color rojo, cuenta que la casa de sus papás sufrió daños severos durante los sismos de septiembre; sin embargo, con recursos de la jubilación de su papá, pudieron arreglar las cadenas y las trabes.
"Mi mamá cocina con leña porque su estufa no funcionó y duermen en un catre porque el cuarto que fue pérdida total era su recámara. Esta ayuda les cae muy bien", destaca Juan.
A sus 38 años, acompañar a su papá no es ninguna molestia, por el contrario, asegura que quisiera hacer más por ellos, "no sólo me dieron la vida sino que siempre me han apoyado", dice.
- "No dormir en un catre es buena noticia"
JOJUTLA, Mor., febrero 11 (EL UNIVERSAL).- Marcelina vive en el albergue Cisneros, en Zacatepec, Morelos. Una casa de campaña azul donada por el gobierno chino se convirtió en su hogar después de que el pasado 19 de septiembre su patrimonio quedó hecho ruinas.
Ella y su familia han dormido en catres desde hace cinco meses, por eso les emocionó la donación de la Cruz Roja, que consistió en colchones, estufas, despensas y utensilios de cocina.
"Quiero estrenar mi colchón, aunque todavía no tenga dónde vivir. Saber que no dormiré en un catre es una buena noticia", dice.
A sus 75 años, cuenta que no es fácil encontrar un trabajo que le permita ahorrar para levantar su casa. Se dedica a cuidar de su nieta y su nuera embarazada.
En las casas de campaña vive con sus dos hijos y sus respectivas esposas, así como con su hermano, quien también perdió su patrimonio. Sus nuevos vecinos, 20 familias, no han conseguido que el Fonden, determine sus pérdidas como totales.
La mujer, quien se cubría del sol con unas cobijas, agradece a los ciudadanos que con sus donaciones hicieron posible esta entrega de ayuda humanitaria.
"Antes lloraba mucho por haber perdido mi casa, mis cosas, pero entendí que sigo con vida, que no tuvimos que enterrar a nadie y que hay gente buena que nos da de lo que tiene", explica.
Hace un par de semanas, voluntarias de la institución visitaron diversas comunidades de Jojutla para preguntar cuáles eran las necesidades primarias de los habitantes y para entregarles un ticket que pueden intercambiar por ayuda.
"Apenas hace tres días nos dijeron que viniéramos en domingo, que llegáramos temprano y nos acompañara algún familiar porque íbamos a cargar", dice.
Marcelina, quien dedica su vida a la venta de leche y quesos, relata que las condiciones del albergue son difíciles y les han quitado los baños y regaderas portátiles "porque el gobierno no pagó".
Entre el grito "¡Seamos todos hermanos!" y una temperatura superior a 32 grados, vecinos de las comunidades de El Higuerón, Emiliano Zapata, Benito Juárez, Poblado Jicarero y el albergue Cisneros, llegaron al parque desde las 8:00 horas para formarse y poder entregar el ticket que los validaba como beneficiarios de este apoyo.
Poco antes de mediodía, Suinaga Cárdenas saludó a los presentes y les explicó en qué consistían los apoyos. Hizo énfasis en que la ayuda que recibieron no tenía ningún fin político y "nadie les tiene que pedir nada a cambio por este apoyo".
Informó que se entregaron mil despensas, mil colchones, mil cobijas, mil kits de cocina y mil estufas. "Esta ayuda es gracias a la solidaridad de los mexicanos que confiaron en la Cruz Roja para entregar a los pobladores el apoyo que necesitan tras los sismos".
La ayuda y el acompañamiento para los damnificados en los ocho estados que resultaron más afectados se prolongará por seis meses más. "Sabíamos desde un principio que no iban a ser uno o dos meses, la ayuda la estamos pensando para un año. Nosotros seguiremos presentes por otros seis meses, vigilando que tengan despensas y víveres", dijo.
De septiembre a la fecha, la institución ha entregado 4 mil 600 toneladas de ayuda en Oaxaca, Chiapas, Puebla, Morelos, Guerrero, Ciudad de México, Estado de México y Tlaxcala, en beneficio de más de un millón 126 mil personas.
Los voluntarios de Cruz Roja han visitado a las familias afectadas para hacer un censo y a las beneficiadas se les hace una georreferencia para no repetir los apoyos. La ayuda llega primero a aquellos damnificados que perdieron su casa.
Las donaciones en especie que realizaron ciudadanos y empresas se están terminando y los apoyos entregados en Jojutla este domingo se compraron con efectivo recaudado.
"Hemos sido muy ordenados y se ha tomado la determinación de cómo hacer este procedimiento: en una primera instancia, repartimos lo que se donó en especie y ahora estamos ejerciendo el dinero en efectivo que nos dieron. Estamos atentos para entregar en mano la ayuda y en escuchar lo que realmente necesita la gente", dijo Suinaga.
- Adulto mayor madruga para canjear ticket por estufa
JOJUTLA, Mor., febrero 11 (EL UNIVERSAL).- José Morales fue uno de los habitantes de Tlaquiltenango, Morelos, seleccionados por Cruz Roja para recibir un kit de ayuda humanitaria conformado por un colchón, una estufa, despensa y algunos utensilios de cocina.
Con 78 años y un estado de salud que le impedía cargar objetos pesados, le pidió a Juan, su hijo mayor, que lo acompañara para ir a cambiar el ticket.
Juan y su padre salieron a las 6:30 de su casa, pidieron una camioneta a un vecino y emprendieron el camino al deportivo La Perseverancia. El jefe de familia esperó en el auto y su hijo se formó para recibir el apoyo de la institución.
"Dejé estacionada la camioneta en la sombrita, mi papá tiene agua y una torta, también hay mandarinas por si la espera es mucha, yo me puse el sombrero porque el sol está bien duro", explica.
Como fue de los primeros en llegar, Juan aguardó más de cinco horas para sacar de la unidad deportiva los donativos.
Recargado en la estufa de color rojo, cuenta que la casa de sus papás sufrió daños severos durante los sismos de septiembre; sin embargo, con recursos de la jubilación de su papá, pudieron arreglar las cadenas y las trabes.
"Mi mamá cocina con leña porque su estufa no funcionó y duermen en un catre porque el cuarto que fue pérdida total era su recámara. Esta ayuda les cae muy bien", destaca Juan.
A sus 38 años, acompañar a su papá no es ninguna molestia, por el contrario, asegura que quisiera hacer más por ellos, "no sólo me dieron la vida sino que siempre me han apoyado", dice.
- "No dormir en un catre es buena noticia"
JOJUTLA, Mor., febrero 11 (EL UNIVERSAL).- Marcelina vive en el albergue Cisneros, en Zacatepec, Morelos. Una casa de campaña azul donada por el gobierno chino se convirtió en su hogar después de que el pasado 19 de septiembre su patrimonio quedó hecho ruinas.
Ella y su familia han dormido en catres desde hace cinco meses, por eso les emocionó la donación de la Cruz Roja, que consistió en colchones, estufas, despensas y utensilios de cocina.
"Quiero estrenar mi colchón, aunque todavía no tenga dónde vivir. Saber que no dormiré en un catre es una buena noticia", dice.
A sus 75 años, cuenta que no es fácil encontrar un trabajo que le permita ahorrar para levantar su casa. Se dedica a cuidar de su nieta y su nuera embarazada.
En las casas de campaña vive con sus dos hijos y sus respectivas esposas, así como con su hermano, quien también perdió su patrimonio. Sus nuevos vecinos, 20 familias, no han conseguido que el Fonden, determine sus pérdidas como totales.
La mujer, quien se cubría del sol con unas cobijas, agradece a los ciudadanos que con sus donaciones hicieron posible esta entrega de ayuda humanitaria.
"Antes lloraba mucho por haber perdido mi casa, mis cosas, pero entendí que sigo con vida, que no tuvimos que enterrar a nadie y que hay gente buena que nos da de lo que tiene", explica.
Hace un par de semanas, voluntarias de la institución visitaron diversas comunidades de Jojutla para preguntar cuáles eran las necesidades primarias de los habitantes y para entregarles un ticket que pueden intercambiar por ayuda.
"Apenas hace tres días nos dijeron que viniéramos en domingo, que llegáramos temprano y nos acompañara algún familiar porque íbamos a cargar", dice.
Marcelina, quien dedica su vida a la venta de leche y quesos, relata que las condiciones del albergue son difíciles y les han quitado los baños y regaderas portátiles "porque el gobierno no pagó".

