Día de Muertos: cuatro tradiciones en los estados que debes conocer

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Día de Muertos: cuatro tradiciones en los estados que debes conocer

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Las celebraciones de Día de Muertos son un hito de la cultura mexicana a lo largo y ancho de nuestro país, pero no en todos los lugares se lleva a cabo de la misma manera; las tradiciones y ritos que suelen variar según el estado, municipio e incluso comunidad. Ciudades como Pátzcuaro, Huautla de Jiménez y Tlaquepaque, suelen ser famosas por las espectaculares maneras de honrar a sus muertos en estas fechas, pero ¿qué hay del resto?
A continuación te mostramos cuatro tradiciones en torno a esta tradición de diferentes lugares de la república, que merecen ser conocidas.
El Xantolo:
Huejutla, Hidalgo. Esta fiesta data desde la época prehispánica y se celebra durante cuatro días, desde el 30 de octubre hasta el 2 de noviembre. El primer día, se realiza el montaje de los altares, ofrendas y sus famosos arcos de cempasúchil decorados con frutos como la caña, la lima, y la naranja. El segundo día se ofrenda a los niños con arcos más pequeños, chocolates, dulces y juguetes. El 1 de noviembre, es el día que ofrendan a los difuntos adultos con alimentos como mole, tamales y cerveza, mientras que el último día, el 2 de noviembre, es conocido por el tlarnacualistli, es decir, el encuentro "entre vivos y muertos".
En éste, las familias llevan comida y bebida al cementerio como tributo a los difuntos, y suelen tocar música y compartirse alimentos. Aunque esta festividad también se realiza en otras regiones de la Huasteca, Huejutla es uno de los lugares más emblemáticos por sus altares, ofrendas, danzas, muestras gastronómicas, y sus tradicionales recorridos con disfraces en el que gente del pueblo danza de casa en casa, hasta que los dueños de las casas los invitan a pasar y a comer algo de la ofrenda que está en sus altares.
Panteón de Comitán:
Comitán de Domínguez, Chiapas. Con más de 300 años de vida, el panteón de este pueblo sureño es conocido por –paradójicamente- llenarse de vida durante el 1 y 2 de noviembre. Rodeados de papel picado, flores de todos colores y veladoras para iluminar el camino, sus habitantes se dan cita en este lugar para llevar a sus difuntos la comida y bebida que más les gustaba y así "evitarles el esfuerzo" de ir a las casas. La música emanando de las marimbas chiapanecas no falta, y las nieves, raspados y dulces también son esenciales para generar un ambiente de alegría –y siempre respeto- para recibir a los familiares y amigos que vienen del más allá.
Ofrendas monumentales de Huaquechula:
Huaquechula, Puebla: Consideradas patrimonio cultural de los poblanos, las ofrendas que se montan en este pueblo ya son famosas entre turistas tanto nacionales como extranjeros. Este año, se colocaron 35 altares monumentales y las celebraciones comenzaron desde el lunes 28 de octubre y concluirán hasta el domingo 2 de noviembre. Durante este tiempo, las familias oriundas de Huaquechula esperan a sus difuntos con las clásicas flores de cempasúchil, incienso y su famoso mole poblano. Las ofrendas suelen ser de tres niveles: en el primero, se coloca una cubierta de papel picado blanco y se pone la comida y bebida favoritas del fallecido. En el segundo nivel, se encuentran los objetos que recuerdan al ser querido que se estés ofrendando, y, finalmente, en el tercer nivel se pone la fotografía del difunto. La decoración se complementa con calaveras de azúcar, sahumerios con copal, cirios y en ocasiones caminos o alfombras de pétalos de cempasúchil. Es común que la gente que monta los altares prepare tamales, mole, pan de muerto y chocolate para ofrecer a quienes van a visitar y admirar sus altares.
Hanal Pixán, Yucatán:
Estado de Yucatán. También conocido como "comida de las ánimas", el Hanal Pixán refiere a una tradición del pueblo maya que se celebra del 31 de octubre al 2 de noviembre, fechas en las que las ánimas "tienen permiso" de venir a visitar a sus familiares. El primer día se conoce como "hanal palal" y se le dedica exclusivamente a los niños. El 1 de noviembre, se dedica a los adultos y se le conoce como "u hanal nucuch unicoob", mientras que el tercer día, los habitantes de la península asisten a una misa dedicada a las ánimas, que generalmente se lleva a cabo en el cementerio.
El principal rito que se practica en estas fechas, es el montaje del altar debajo de árboles o en algún lugar cercano a las tumbas de sus difuntos, el cual alumbran con velas de cera, adornan con alegres manteles y flores, e inundan de comida típica de la temporada como mucbipllos –tamal hecho de masa de harina de maíz y manteca, relleno de carne de cerdo o pollo, condimentado con tomate y chile y envuelto en hojas de plátano-, el famoso atole tan-chucuá -a base de maíz, cacao, pimienta y anís-, mandarinas, naranjas, entre otras frutas. Por supuesto, la foto del difunto es esencial para completar el rito.