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Nueva York.- “Dígale el problema que tengo de la cárcel, que estoy enfermo”, dijo Joaquín Guzmán a su abogado, quien quiso hacer su primera declaración pública desde su extradición a Estados Unidos hace 13 meses con una apelación directa al juez Brian Cogan. “El Chapo” quería hablar al magistrado de las condiciones de su reclusión.
En un movimiento inesperado, que dejó estupefacto al juez y a la fiscalía, Guzmán Loera pidió la palabra. Su abogado, Eduardo Balarezo, le acercó una hoja de papel mecanografiada. “Lo que tenía en sus manos es un papel que nosotros le escribimos, escrito a máquina, para que lo pueda leer, pero son sus palabras”, explicó a la salida del juzgado el abogado defensor.
Ante la inacción de Cogan, aún sorprendido y aceptando el reto, “El Chapo” se puso en pie, dispuesto a leer. Antes de que empezara, el juez lo frenó de golpe.
Balarezo tuvo que salir al paso: “quiere que la familia sepa que deberían pagar a su abogado”, dijo. Ya fuera del tribunal, Balarezo se explayó en el comentario: “el señor Guzmán quería expresar en sus propias palabras a la corte cuáles son sus preocupaciones (…) hacer saber a su familia y cualquiera que tenga algún interés en esto que quiere ir a juicio.
No está interesado en colaborar, no está interesado en hacer un pacto con el gobierno, está interesado en tener un juicio y tener un día de justicia en la corte, que es lo único que ha estado pidiendo”.
“El señor Guzmán no tiene ningún interés en mandar un mensaje a nadie. El mensaje sobre el que el gobierno estaba preocupado era el que dije en la Corte: que quiere ir a juicio y quiere pagar los honorarios”, resolvió Balarezo.


