El contradictorio legado de EPN

Termina con una imagen manchada por la corrupción y la violencia

El contradictorio legado de EPN

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Ciudad de México.- El presidente de México, Enrique Peña Nieto, entregará el poder al ganador de los comicios del 1 de julio como una figura profundamente contradictoria cuyo gobierno impulsó importantes reformas, pero que termina con una imagen manchada por la corrupción y la violencia.

Desde el inicio de su gestión el 1 de diciembre de 2012, que trajo de vuelta al poder al Partido Revolucionario Institucional tras una ausencia de 12 años, Peña Nieto forjó un consenso con las principales fuerzas de oposición, Pacto por México, para impulsar reformas constitucionales de gran calado.

Entre ellas destaca una enmienda constitucional que abrió el sector energético a la iniciativa privada después de más de siete décadas de monopolio estatal.

Algunas reformas se convirtieron en motivo de protestas sociales, como ocurrió con la educativa, que establece un sistema de evaluación para la contratación, permanencia y promoción del personal docente y a la que se opone tenazmente un sector del magisterio reacio a ceder sus prerrogativas.

Mientras tanto, Peña Nieto cosechaba elogios de dignatarios extranjeros que visitaban México, de cuyos discursos desaparecieron las expresiones de preocupación por la violencia vinculada al combate al crimen organizado y a las violaciones a los derechos humanos que marcaron al gobierno de Felipe Calderón (2006-2012).

Un rosario de revelaciones sobre matanzas por parte de fuerzas gubernamentales y nuevos escándalos de corrupción que implican a personajes cercanos al mandatario y gobernadores de su partido, así como una imparable violencia criminal marcan su gestión.