A-AA+
Marie José Paz, viuda del poeta mexicano y premio Nobel Octavio Paz, escribió en un libro su relación sentimental con el autor de "El laberinto de la soledad".
La francesa Marie José Tramini decía que la historia y el tiempo han dado la razón al poeta mexicano Octavio Paz (1914-1998), un "hombre muy combativo" que siempre defendió sus convicciones y cuyo mayor premio fue vivir y escribir.
Maire-Jo contó que "Octavio Paz escribía muchísimo, él adoraba escribir cartas, y no tenía e-mail, no tenía computadora, todo lo hacía a mano, muchas veces la gente dice banalidades en sus cartas, Paz no, siempre escribía algo maravilloso, sobre un libro, sobre un escritor, sobre política".
A la muerte del premio Nobel, en 1998, Marie José se convirtió en su viuda y única heredera de su obra.
Marie José Tramini siempre consideró que nunca le fue difícil ser la musa de Octavio Paz, uno de los poetas mexicanos más reconocidos, decía que le fue muy natural el proceso de vivir día a día con quien fue su mejor amigo y compañero de vida.
La pareja consolidó una historia "muy literaria", regida "por la fatalidad de la atracción, la libertad de elección" y el destino.
Estaba casada con un consejero político de la embajada de Francia en la India, con quien contrajo nupcias desde los 17 años. En 1962 conoció al premio Nobel en el barrio de Sunder Nagar de Nueva Delhi. "Yo era muy joven para divorciarme y pronto me fui de India, sin despedirme de Octavio".
En "Octavio Paz en su siglo", de Christopher Domínguez Michael, se recuerda que a Marie-Jo le sorprendió que un mexicano conociera de manera tan minuciosa a Honoré de Balzac, autor que ella leía, pero que también le llamó la atención que fuera tan guapo, con una mirada azul que mantuvo hasta el final de sus días. Además creyó que el autor tenía 30 años, cuando en realidad tenía 48.
A los pocos meses, al reencontrarse en una calle de París, Marilló, como le decía Paz y sus amigos, supo que su vida estaba destinada para estar con el poeta, con quien se casó en 1964. El Nobel mexicano se había casado con Elena Garro, de quien se separó en 1959.
En "Vislumbres de la India" Paz relata sus días en Delhi como embajador de México. Allí permaneció poco más de seis años. Más allá de lo que pudo leer y trabajar destacó que fue allá donde encontró a Marie-José. "Fue un segundo nacimiento", señala.
"Resultó que era un gran poeta, pero me enamoré de un hombre", recordaba la musa de Paz.
Durante cuatro décadas la pareja compartió viajes, el cuidado de un invernadero, algunos gatos y el gusto por la escritura, momentos que Marie-Jo consideró "privilegiados" al lado de un "hombre excepcional".
Su rutina era: leer los periódicos, ella seleccionaba lo que le pudiera parecer interesante a su marido. Desayunaban juntos y luego Paz se metía a su estudio para escribir.
En la entrevista, Marie José Tramini declaró que disfrutaban de ir al mercado, a una cena o simplemente ver la televisión: "a Octavio le encantaban Los Simpson".
Marie-José tuvo vocación como collagista, por lo cual fue decisivo su encuentro con Joseph Cornell en el Cambridge de los años 70. Además escribió un puñado de poemas bajo el anagrama Yesé Amory, y algunos aparecieron en la revista Plural.
En la obra de Domínguez-Michael se recuerda un episodio en el que Marie-Jo caminó frente a Paz en traje de baño para provocarlo y él no la vio, por lo que decidió detenerse, aunque el poeta siguió caminando, aunque después la empezó a buscar desesperadamente.
En el momento le dio coraje, "mi orgullo femenino se vio lastimado", pero con el tiempo aprendió a entenderlo y respetarlo, pues en ese momento creaba sus poemas más allá de la realidad inmediata.
La francesa Marie José Tramini decía que la historia y el tiempo han dado la razón al poeta mexicano Octavio Paz (1914-1998), un "hombre muy combativo" que siempre defendió sus convicciones y cuyo mayor premio fue vivir y escribir.
Maire-Jo contó que "Octavio Paz escribía muchísimo, él adoraba escribir cartas, y no tenía e-mail, no tenía computadora, todo lo hacía a mano, muchas veces la gente dice banalidades en sus cartas, Paz no, siempre escribía algo maravilloso, sobre un libro, sobre un escritor, sobre política".
A la muerte del premio Nobel, en 1998, Marie José se convirtió en su viuda y única heredera de su obra.
Marie José Tramini siempre consideró que nunca le fue difícil ser la musa de Octavio Paz, uno de los poetas mexicanos más reconocidos, decía que le fue muy natural el proceso de vivir día a día con quien fue su mejor amigo y compañero de vida.
La pareja consolidó una historia "muy literaria", regida "por la fatalidad de la atracción, la libertad de elección" y el destino.
Estaba casada con un consejero político de la embajada de Francia en la India, con quien contrajo nupcias desde los 17 años. En 1962 conoció al premio Nobel en el barrio de Sunder Nagar de Nueva Delhi. "Yo era muy joven para divorciarme y pronto me fui de India, sin despedirme de Octavio".
En "Octavio Paz en su siglo", de Christopher Domínguez Michael, se recuerda que a Marie-Jo le sorprendió que un mexicano conociera de manera tan minuciosa a Honoré de Balzac, autor que ella leía, pero que también le llamó la atención que fuera tan guapo, con una mirada azul que mantuvo hasta el final de sus días. Además creyó que el autor tenía 30 años, cuando en realidad tenía 48.
A los pocos meses, al reencontrarse en una calle de París, Marilló, como le decía Paz y sus amigos, supo que su vida estaba destinada para estar con el poeta, con quien se casó en 1964. El Nobel mexicano se había casado con Elena Garro, de quien se separó en 1959.
En "Vislumbres de la India" Paz relata sus días en Delhi como embajador de México. Allí permaneció poco más de seis años. Más allá de lo que pudo leer y trabajar destacó que fue allá donde encontró a Marie-José. "Fue un segundo nacimiento", señala.
"Resultó que era un gran poeta, pero me enamoré de un hombre", recordaba la musa de Paz.
Durante cuatro décadas la pareja compartió viajes, el cuidado de un invernadero, algunos gatos y el gusto por la escritura, momentos que Marie-Jo consideró "privilegiados" al lado de un "hombre excepcional".
Su rutina era: leer los periódicos, ella seleccionaba lo que le pudiera parecer interesante a su marido. Desayunaban juntos y luego Paz se metía a su estudio para escribir.
En la entrevista, Marie José Tramini declaró que disfrutaban de ir al mercado, a una cena o simplemente ver la televisión: "a Octavio le encantaban Los Simpson".
Marie-José tuvo vocación como collagista, por lo cual fue decisivo su encuentro con Joseph Cornell en el Cambridge de los años 70. Además escribió un puñado de poemas bajo el anagrama Yesé Amory, y algunos aparecieron en la revista Plural.
En la obra de Domínguez-Michael se recuerda un episodio en el que Marie-Jo caminó frente a Paz en traje de baño para provocarlo y él no la vio, por lo que decidió detenerse, aunque el poeta siguió caminando, aunque después la empezó a buscar desesperadamente.
En el momento le dio coraje, "mi orgullo femenino se vio lastimado", pero con el tiempo aprendió a entenderlo y respetarlo, pues en ese momento creaba sus poemas más allá de la realidad inmediata.


