"En las desgracias debemos ser más humanos"

En las desgracias debemos ser más humanos
Desde hace 10 días, José Manuel Velázquez recorre sobre una balsa la colonia Gaviotas, sector el Monal en Villahermosa, Tabasco, para regalar comida, ropa, lonas y colchas a los cientos de damnificados de la zona, luego de las inundaciones registradas en la localidad por el desbordamiento del río Grijalva.
Con la idea de que "nadie es tan pobre para no dar de comer al que tiene hambre", cada día, desde que iniciaron las inundaciones en Villahermosa, don José carga en su camioneta con 120 despensas para llegar a la colonia Gaviotas, renta una balsa y recorre en ella lo que antes eran calles buscando personas para ofrecerles la ayuda. "Rentamos la lancha porque los balseros son los que nos indican en dónde están los damnificados, ellos nos guían por lo que antes eran calles o nos llevan por donde saben que hay personas que necesitan la ayuda, vamos en la balsa y nos acercamos a los techos para brindarles despensas o víveres, pues la gente no puede bajar del techo", explica don José.
Asegura que su tarea no es fácil, pues en esa zona el agua ha llegado a medir hasta dos metros y medio, además de que en algunas zonas hay personas que andan robando o hasta hay lagartos en el agua. Sin embargo, eso no detiene a don José y su familia para ayudar a sus hermanos, como él le dice a los damnificados.
"Llevamos guías porque son personas que conocen la localidad, ellos nos cobran 500 pesos el viaje, que pagamos entre mis siete hermanos y yo. Los necesitamos porque conocen la zona y nos alerten sobre ladrones, aquí también hay personas malas", menciona don José.
Todos los días abre su local de comida llamado Calditaco, y en lo que atiende a sus clientes, prepara entre él y su familia las despensas que entregará por la tarde. Gente de la localidad se acerca para llevarle algo de despensa para las personas atrapadas por la inundación. "No sólo lo hacemos nosotros, amigos y desconocidos vienen y nos dan despensas o insumos para los damnificados, a veces incluso les decimos que nos traigan cosas en específico, que son lo que nos piden las personas sobre sus casas, como son colchas, cobijas, lonas o toallas femeninas", asegura don José.
Luego de que reciben los insumos, preparan las despensas, las cuales llevan frijol, arroz, avena, pasta y otros productos básicos. También llevan encargos específicos, como lonas o artículos de higiene personal. Don José dice que ayudarán hasta que la zona ya no esté inundada, pero sabe que no será sencillo, pues recientemente les avisaron que las lluvias podrían seguir.
"Mi estado ha resultado muy dañado por estos percances, pasó en 2007 y ahora en 2020, por eso tenemos que ayudar a nuestros hermanos, la mejor satisfacción es poder ver sus sonrisas, saber que estarán bien. En las desgracias de la vida es cuando más humanitarios debemos ser", considera don José.