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CIUDAD DE MÉXICO.- Seis años duró la búsqueda de la familia Cruz para tener hijos. Tras someterse a tratamientos de fertilidad, la noticia que tanto anhelaban llegó: Piedad estaba embarazada.
Desde un inicio, los Cruz sabían que se trataba de un embarazo múltiple, de cuatro niños, pero hasta el séptimo mes un ultrasonido reveló que eran cinco bebés. Al mirar los cuneros, Carmelo, padre de los quintillizos, comenta que los médicos les dijeron que en la imagen del estudio no se alcanzaba a distinguir al quinto, lo cual fue una sorpresa para el matrimonio.
Carmelo mira con detenimiento el cunero donde una de sus hijas, a la que nombrará Carely, reposa. Sólo viste un gorro amarillo y el pañal, su estatura no es mayor a la longitud del brazo de su padre, quien se dice impaciente por llevarlas a casa. A los varones los llamarán Julio y Manuel, aunque aún no eligen los nombres para las otras dos niñas.
“No sabíamos que eran cinco, siempre nos dijeron que eran cuatro, pero semanas antes de que nacieran mi esposa se hizo un ultrasonido y ahí nos dijeron que había uno más. Es una sorpresa, pero lo recibimos con mucho amor”, asegura.
Al sentir malestares, Piedad, con 32 semanas de gestación, acudió al Hospital General Regional número 1, de Orizaba, Veracruz, pues viven en Tierra Blanca; sin embargo, ante la complejidad del caso fue trasladada al de Ginecología y Obstetricia número 4 Dr. Luis Castelazo Ayala, del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) al sur de la Ciudad de México.
Óscar Moreno Álvarez, director de la unidad médica, explicó que el hospital de Orizaba se puso en contacto con ellos, les comentó sobre el caso, por lo que desde el lunes en la tarde la madre fue trasladada para recibir los cuidados necesarios. Destacó que los niños se encuentran estables, aunque al ser prematuros permanecerán internados entre 45 y 60 días.
“El periodo difícil será entre los siete y 10 días, en el cual se espera que crezcan, se vayan desarrollando.


