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Ciudad de México.- Tintas especiales, elementos táctiles, microtexto, diseños en relieve, código QR, CURP y datos personales encriptados son algunos de los controles de seguridad que posee ahora la credencial para votar con fotografía que expide el Instituto Nacional Electoral.
Pero no siempre la credencial de elector en México tuvo estas características que la hacen un documento casi infalsificable y que da certeza para emitir el voto, principalmente, o como identificación personal.
Antes de 1992, cuando se expidieron las primeras credenciales para votar —ya con fotografía—, los elementos de seguridad eran prácticamente nulos; los documentos se tramitaban sin control y con total posibilidad de que un ciudadano pudiese obtener varios registros.
La queja de la oposición siempre fue que las credenciales que expedía la autoridad electoral, bajo control del gobierno, no garantizaban el voto libre y secreto. Por lo mismo, para los ciudadanos tampoco había certeza de los resultados de los comicios.
Actualmente, al menos 25 elementos de seguridad caracterizan a las credenciales para votar con fotografía y destaca de ellas la posibilidad que tiene el ciudadano de decidir si son visibles o no algunos datos personales.


