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Guadalajara, Jal.- El servicio forense de Jalisco se convirtió en una Torre de Babel: de todo el país se acerca la gente a buscar a sus desaparecidos, pero la negligencia y la falta de protocolos en el manejo de cuerpos han hecho que, aquí, lo único que encuentren sea el caos.
El 15 de septiembre, la noticia de los cuerpos no identificados en cajas de tráiler en el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF) se esparció por el país, y decenas de personas, en forma individual o como integrantes de un colectivo de familiares de desaparecidos, se movilizaron a Jalisco.
La espiral de errores que permitieron que un tráiler con 273 cuerpos de personas no identificadas saliera a rodar por las calles de Guadalajara comenzó mucho antes, pero el tamaño del problema se haría evidente cuando más de 300 personas de todo el país se manifestaron frente a las instalaciones del IJCF para exigir ver e identificar los cadáveres.
Desde entonces, la institución está en una “contingencia” de la que no ha logrado salir, reconoce su director, Carlos Daniel Barba Rodríguez, quien llegó al cargo el 18 de septiembre, después de que el gobernador Aristóteles Sandoval sacrificó al anterior responsable del IJCF, Luis Octavio Cotero Bernal.
En una pequeña oficina, hasta la que se cuela el olor de los cuerpos descompuestos, considera que las causas de la contingencia son multifactoriales: “El aumento de cadáveres puede ser por el aumento de la violencia, también por la falta de coordinación entre las áreas encargadas de brindar atención a las víctimas secundarias, que son los familiares de los desaparecidos, por eso estamos procurando que en un solo lugar se encuentren personas de las distintas áreas”, señala.
El 15 de septiembre, la noticia de los cuerpos no identificados en cajas de tráiler en el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF) se esparció por el país, y decenas de personas, en forma individual o como integrantes de un colectivo de familiares de desaparecidos, se movilizaron a Jalisco.
La espiral de errores que permitieron que un tráiler con 273 cuerpos de personas no identificadas saliera a rodar por las calles de Guadalajara comenzó mucho antes, pero el tamaño del problema se haría evidente cuando más de 300 personas de todo el país se manifestaron frente a las instalaciones del IJCF para exigir ver e identificar los cadáveres.
Desde entonces, la institución está en una “contingencia” de la que no ha logrado salir, reconoce su director, Carlos Daniel Barba Rodríguez, quien llegó al cargo el 18 de septiembre, después de que el gobernador Aristóteles Sandoval sacrificó al anterior responsable del IJCF, Luis Octavio Cotero Bernal.
En una pequeña oficina, hasta la que se cuela el olor de los cuerpos descompuestos, considera que las causas de la contingencia son multifactoriales: “El aumento de cadáveres puede ser por el aumento de la violencia, también por la falta de coordinación entre las áreas encargadas de brindar atención a las víctimas secundarias, que son los familiares de los desaparecidos, por eso estamos procurando que en un solo lugar se encuentren personas de las distintas áreas”, señala.


