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Ciudad de México.- Cinco años después de la noche de Iguala, la violencia no ha cesado en Guerrero: según datos oficiales, en el último lustro se registraron al menos otros 544 casos de desaparición forzada en el estado.
La Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV) ha alertado sobre esta situación por medio del Registro Nacional de Víctimas, en el que se revela que a nivel nacional en Guerrero es donde más participan las autoridades en el delito de desaparición.
El problema se agrava cuando se observa la gran diferencia que hay entre la segunda entidad con más casos de este tipo —Sinaloa, con 142—y la gobernada por el priista Héctor Astudillo Flores.
Especialistas en seguridad, así como colectivos de familias de personas desaparecidas, consideraron que el crimen organizado infiltró a los gobiernos municipales de Guerrero y, junto con policías locales, han orquestado los ataques hacia la población civil.
Advirtieron que si bien el caso Ayotzinapa se convirtió en un símbolo de la inseguridad en México, la delincuencia sigue afectando a cientos de personas.


