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Juchitán, Oax.- Los tamales de iguana son un platillo ancestral de Juchitán, en el estado de Oaxaca, y muy típico del menú de Semana Santa, durante la que se consumen al día unos 500 ejemplares, explicó un ambientalista a Efe.
En esta época del año, estos animales están desovando, por eso es un buen momento para la preparación de los tradicionales tamales, que se elaboran con masa de maíz, salsa o mole elaborado con semilla de calabaza, carne y huevos de iguana.
“Se consumen aproximadamente unas 500 iguanas diarias en el mercado durante esta Semana Santa”, explicó Juan Celis, encargado del iguanario del Foro Ecológico Juchiteco, una organización que trabaja para preservar la especie.
Los habitantes del pueblo defienden su tradición y alaban el sabor de los tamales de iguana, que pueden probarse en el céntrico mercado del pueblo.
Comer los tamales de iguana, que se cuecen en hoja de plátano, es una ancestral tradición de la cuaresma en Juchitán, y en toda la región del Istmo de Tehuantepec, donde se le considera un manjar especial para Semana Santa.
El punto culminante del festín cuaresmal tiene su punto de partida en el Domingo de Ramos, cuando los habitantes de Juchitán visitan los panteones para limpiar las tumbas de sus ancestros y comer con ellos estos tamales de iguana.
La visita al cementerio es una especie de retribución por la visita que las ánimas de los muertos les hicieron el pasado 2 de diciembre, según relatan las tradiciones.
La preparación de los tamales, con una receta tradicional que se transmite de madres a hijas, puede llevar hasta doce horas, la demanda se multiplica durante la Semana Santa y el precio por unidad puede promediar los 25 pesos (1,3 dólares).
La iguana es un animal presente en la cultura Zapoteca que predominó en esta región en la época prehispánica y sus figuras son de uso frecuente en la alfarería de la región, una de las más importantes de México.


