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GUADALAJARA, Jal.- En San Gabriel nadie recuerda algo como lo que ocurrió el domingo; nadie recuerda que el río Salsipuedes (o Agua Fría) -como le dicen algunos-, se llenara de lodo y troncos, que el agua negra se desbordara, ocupara las calles y se metiera en las casas y comercios y que todo sucediera sin que en el pueblo cayera una sola gota de lluvia.
La corriente arrastró a dos personas (una mujer y un hombre) que murieron, otras cinco fueron reportadas como desaparecidas, pero durante el lunes las autoridades localizaron a tres y continúan en busca de otras dos.
San Gabriel es el pueblo donde nació Juan Rulfo y la gente en este municipio del sur de Jalisco culpa de lo que pasó a quienes han talado el bosque clandestinamente para dar paso a las aguacateras.
El gobernador del estado, Enrique Alfaro, está parcialmente de acuerdo con esa versión de la gente del pueblo, dice que la tala clandestina empezó hace años en esta zona y se han reforzado los operativos para tratar de frenarla.
Después de hacer un sobrevuelo por la zona afectada, el mandatario tapatío aseguró que los incendios que afectaron recientemente esta región también contribuyeron al desastre.


