A-AA+
Ciudad de México.- Como señala el novelista británico Charles Dickens en Historia de dos ciudades, estamos viviendo el mejor y el peor de los tiempos, “la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación”.
Todo lo poseemos, pero no tenemos absolutamente nada.
Hoy contamos con una ventana de oportunidad demográfica única e irrepetible, pero con una población joven con los mayores niveles de desigualdad; con la generación más preparada de todos los tiempos, pero que enfrenta el mayor índice de desempleo y subempleo; se han logrado construir sociedades del conocimiento, sin embargo, existe una brecha digital difícil de superar.
Conscientes de lo anterior, y de la importancia de trazar una hoja de ruta para frenar estas discordancias, en septiembre de 2015 los 193 Estados Miembros de las Naciones Unidas aprobaron la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, un llamado colectivo a una acción que cambiará nuestro destino hacia un modelo de desarrollo más equitativo y sostenible.
En cuestión de juventud, el Instituto Mexicano de la Juventud construyó la Agenda para las juventudes de México hacia el 2030, un diagnóstico sobre las condiciones actuales de la población joven en relación con los temas que aborda la Agenda 2030, que fue presentado en el diálogo entre México y Noruega “Jóvenes por el Desarrollo Sostenible” y en la segunda reunión del “Foro de los Países de América Latina y el Caribe sobre el Desarrollo Sostenible”.
El mensaje que el Imjuve llevó a este segundo Foro en materia de juventud es que el logro de los objetivos y metas planteadas en la Agenda 2030 para la población juvenil, marcará un avance significativo para su logro, pues los progresos en indicadores para este sector en materia de educación, empleo, salud, pobreza, desigualdad social, igualdad de género, etc., repercutirán no sólo en este sector de la población, sino en toda la sociedad.
Todo lo poseemos, pero no tenemos absolutamente nada.
Hoy contamos con una ventana de oportunidad demográfica única e irrepetible, pero con una población joven con los mayores niveles de desigualdad; con la generación más preparada de todos los tiempos, pero que enfrenta el mayor índice de desempleo y subempleo; se han logrado construir sociedades del conocimiento, sin embargo, existe una brecha digital difícil de superar.
Conscientes de lo anterior, y de la importancia de trazar una hoja de ruta para frenar estas discordancias, en septiembre de 2015 los 193 Estados Miembros de las Naciones Unidas aprobaron la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, un llamado colectivo a una acción que cambiará nuestro destino hacia un modelo de desarrollo más equitativo y sostenible.
En cuestión de juventud, el Instituto Mexicano de la Juventud construyó la Agenda para las juventudes de México hacia el 2030, un diagnóstico sobre las condiciones actuales de la población joven en relación con los temas que aborda la Agenda 2030, que fue presentado en el diálogo entre México y Noruega “Jóvenes por el Desarrollo Sostenible” y en la segunda reunión del “Foro de los Países de América Latina y el Caribe sobre el Desarrollo Sostenible”.
El mensaje que el Imjuve llevó a este segundo Foro en materia de juventud es que el logro de los objetivos y metas planteadas en la Agenda 2030 para la población juvenil, marcará un avance significativo para su logro, pues los progresos en indicadores para este sector en materia de educación, empleo, salud, pobreza, desigualdad social, igualdad de género, etc., repercutirán no sólo en este sector de la población, sino en toda la sociedad.

