La ética: más que un código

La ética: más que un código

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Lic. Raúl Vega Castellanos

El filósofo polaco Zygmunt Bauman ha hablado acerca de la crisis de la ética en la época posmoderna, él cree que en la modernidad se ha perdido la ilusión, la ilusión es la capacidad de creer y esperar que la humanidad pueda ser reparada por algún principio ético.

Es una postura de derrota y aceptación del desorden de la naturaleza humana como inalterable, una percepción que afecta todos los reinos del quehacer humano.

Es importante aclarar que la ética no es, como se ha entendido, un código particular para una sección o grupo de la sociedad, tampoco es un sistema noble en teoría pero de mala práctica.

Para el filósofo Peter Singer la ética es un principio universal de aplicación práctica, es decir que la ética debe ser un comportamiento moral basado en lo que nos conviene (lo bueno) y su distinción de lo que no nos conviene (lo malo), esto último según Fernando Savater, toda vez que esta distinción deba llevar a satisfacción, cuando se actúa bien, y consecuencias, cuando se actúa mal.

Estamos en una era en que esta sencilla realidad se ha trastocado completamente, llegándose al punto de que se hayan creado múltiples códigos de ética instaurados por diversos colegios o gremios, esto equivale a hablar de un relativismo ético, lo cual no debemos tomar nunca a la ligera, ya que esto implicaría que no existe ninguna verdad absoluta que fundamente la ética.

Cuando la ética es una especie de segunda naturaleza nos lleva a asumir la responsabilidad de una vida bien o mal vivida, contraria a una ética ligera y más bien justificativa que, como antes mencioné, nos lleva a la triste aceptación de que así son las cosas y nunca nada las podrá cambiar, sin saber que una ética auténtica tiene el poder de marcar una diferencia en el mundo.

Los tiempos turbulentos resultan siempre más proclives a la ética, pues cuando los puntos de apoyo culturales y sociológicos no están claros, cuando la tradición recibida y las enseñanzas paternas no encajan con la realidad que al ser humano le ha tocado vivir, éste busca inevitablemente en la ética respuestas claras a la pregunta al respecto de cómo actuar y cómo situarse ante la vida. Recordemos aquí la reflexión de fondo que late en La República de Platón, más que los distintos regímenes políticos, lo importante son los ciudadanos que los soportan, pues si los ciudadanos son virtuosos, tienen una buena ética, y se esfuerzan por llevar a cabo una vida óptima, el país en el que vivan será un gran país. Por el contrario, ningún constructo político será capaz de enderezar una sociedad formada por hombres egoístas e inconsecuentes.

Como podemos ver el tema de la ética es uno urgente, la ética es indispensable para cualquier forma de vida humana organizada, más aún en el tema de los derechos humanos y las leyes.

La ley y el derecho debe ser el lugar idóneo de aplicación de los principios éticos de un sistema o sociedad, deben ser un involucramiento total en la búsqueda de justicia de los demás, la ética jurídica debe ser dar a cada quien lo suyo, resarcir a los que se les despojó, considerar ante todo que toda normatividad debe ser vista a través de un ineludible principio ético que enfatice a la persona y su deseo de llevar una vida bien vivida.

La ética y la jurisprudencia, la ética y el derecho van de la mano, en su libro Ética y jurisprudencia, el filósofo mexicano Guillermo Héctor Rodríguez, nos menciona que todo acto humano es jurídico, y que el acto humano está fundamentado en la ética. Así pues podemos mencionar que el quehacer jurídico sufre hoy por hoy de una crisis de ética.

Cuando un juez ha de dictar sentencia sobre cualquier asunto debe saber que lo que tiene en sus manos no es otra cosa que la vida de un ser humano, sus logros, aspiraciones, deseos, su tiempo, no es un asunto para tomarse con ligereza, citando al médico, filósofo, teólogo y misionero Nobel de la Paz Albert Schweitzer “La ética no es otra cosa que la reverencia por la vida”.

Consideremos el caso reportado recientemente por Amnistía Internacional acerca de que México incumple gravemente el Derecho Internacional al deportar ¡legalmente a migrantes centroamericanos, el Estado mexicano está violando específicamente el “principio de no devolución”, este prohibe la deportación de personas que corren riesgo real de sufrir persecución u otras violaciones graves de derechos humanos.

Ya lo dijo el jurista Potter Stewart “la ética es saber la diferencia entre lo que tienes derecho de hacer y lo que es correcto hacer”, así pues México tiene derecho de deportarles, pero el derecho internacional nos indica que esto es incorrecto, entonces el estado mismo es falto de ética e inmoral, lo cual, por decir lo menos, debería preocuparnos a todos, bueno al menos a aquellos que tenemos un código de ética.

Después de todo, la ética no es una disciplina filosófica abstracta, sino que surge cuando las necesidades humanas y los valores se encuentran, la capacidad de dar solución a semejante disyuntiva determina la calidad de un país, una sociedad, un sistema jurídico y un individuo.

Ya que, como bien lo dijo Albert Camus: “Un hombre sin ética es una bestia suelta por el mundo.”