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Bruselas, Bélgica.- La existencia de espacios dominados por la delincuencia, la presencia de otras enfermedades infeccionas, la falta de información y factores climatológicos extremos podrían agravar los impactos del brote de dengue que afecta 16 estados de México.
El análisis de los riesgos que enfrenta la respuesta gubernamental ante el virus fue elaborado por Assessment Capacities Project (ACAPS, por sus siglas en inglés), una instancia independiente con sede en Ginebra y cuyas investigaciones están dirigidas a facilitar el trabajo del personal humanitario.
Los investigadores del organismo fundado por un consorcio de organizaciones civiles sostienen que la crisis de dengue en México enfrenta una serie de factores que podrían recrudecer la situación, como son las disputas entre los grupos del narcotráfico y que han sido protagonistas de masacres.
Los fenómenos meteorológicos extremos también podrían deteriorar la situación. Señala que la temporada de lluvias continuará hasta octubre, lo cual podría provocar inundaciones impidiendo el acceso a las áreas más expuestas, tal y como ocurrió en 2018, año en que 21 comunidades veracruzanas quedaron incomunicadas por las corrientes aguas y anegaciones.
Otra limitación que indica el reporte es la falta de información. Señala que el gobierno dice estar capacitando a personal de salud para identificar la enfermedad, lo cual es fundamental para un oportuno y adecuado tratamiento.
La convivencia con otras enfermedades igualmente agrava la situación. Por ejemplo, hasta el 31 de agosto pasado, Veracruz contabilizaba 2 mil 371 casos de tuberculosis, y 2 mil 277 casos de tifoidea, 11% del total registrado en el país.
Para el año en curso, 16 estados han confirmado. Veracruz, Chiapas, Jalisco, Oaxaca y Q. Roo son los más afectados; las comunidades marginadas y los niños son los grupos en mayor riesgo; 2.1 millón de infantes viven en la entidad jarocha, en donde conviven los cuatro tipos del virus, incluyendo el DEN-2, el más mortal.


