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Tuxtla Gutiérrez, Chis.- La situación en las estaciones migratorias en el sur del país es un reflejo de la crisis migrante que se vive en México. En los primeros cuatro meses de este año, el gobierno federal destinó 36 millones 907 mil 633 pesos para alimentos y gastos relacionados con servicios médicos de este sector, lo que no es ni de lejos suficiente.
Las estaciones se encuentran desbordadas, en algunos casos hasta en 400%. Organismos humanitarios denuncian hacinamiento y pésimas condiciones de higiene, mientras que los migrantes piden a gritos salir.
El quinto visitador de la CNDH, Édgar Corzo Sosa, indicó que el flujo migratorio “sigue creciendo”, pero no hay infraestructura ni personal con la preparación suficiente para atender o recibir a más personas.
Explicó que en la Estación Migratoria Siglo XXI de Tapachula, diseñada para 960 personas, actualmente hay una población de más de mil 230 migrantes de varias nacionalidades.
La Estación Migratoria Cupapé, en Tuxtla Gutiérrez, con cupo para 80 personas, la ocupan más de 400.
Tenosique, Tabasco, las cosas no son mejores. La estación migratoria, conocida como la 72, tiene capacidad para 70 personas, pero actualmente hay más de 250.
El gasto en alimentación para migrantes alojados en las estaciones se ha disparado en los últimos 12 años. Solicitudes de información hechas al INM detallan que tan sólo de enero a abril de este año, por el mismo concepto, se destinaron 27 millones 509 mil pesos.
El gasto por atención médica también subió. En 2007 fue de 866 mil pesos, mientras que en 2018 el monto aumentó a 3 millones 330 mil pesos.


