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Lic. Raúl Vega Castellanos
Así como las pinturas y las fotografías necesitan no solo de los colores y de la luz sino de las sombras para tener profundidad, nuestro país está compuesto de diversas tonalidades, colores y sombras que le aportan una complejidad impresionante teniendo como resultado este ente caprichoso y de difícil enmarcación que podemos llamar la identidad mexicana.
En las últimas dos décadas han ocurrido profundos procesos de cambio social, económico y político en México. Tal vez el más importante de ellos se refiera a la metamorfosis de la identidad nacional. El proceso de cambio de una identidad nacional no ha sido lineal, y ha tenido varias vertientes.
Las pruebas de la marcha de este proceso están en todo nuestro alrededor, pero al ser un fenómeno simbólico es de difícil aprehensión. Es un proceso que ha ocurrido de forma cataclísmica, un tanto de la noche a la mañana, que se asemeja a navegar en aguas inciertas. Es probablemente esta agudización de las variaciones de la identidad nacional una de las razones de la crisis de gobernabilidad y la decadencia cada vez mayor de la sociedad mexicana.
Me refiero a que podemos plantear para fines ilustrativos la existencia de 5 Méxicos: cinco esferas que coinciden en un mismo imaginario colectivo al que llamamos sencillamente México.
El primer México es el de los que aquí vivimos, los que nos encontramos activamente participando de la sociedad que tiene lugar dentro de las fronteras geográficas de nuestro país y que además no tenemos un cargo público ni pertenecemos al crimen organizado. Actualmente podemos decir que de forma aproximada en este grupo, en este México, vivimos 123.5 millones de personas, de los cuales 65.2 millones tienen menos de 29 años. Para este abundante grupo poblacional la vida transcurre entre asegurarse un trabajo, ganar su dinero, ajustar las cuentas, soñar con un auto propio, una casa propia y retirarse.
Para este mexicano promedio, el ingreso es de aproximadamente 8 mil pesos mensuales, esto es unos 104 mil pesos al año. Por otro lado, el endeudamiento promedio per cápita de esta esfera es de 136 mil pesos, lo cual nos muestra que se debería destinar un año de trabajo únicamente para salir librado de las deudas, lo anterior, claramente es imposible razón por la cual la vida de muchos mexicanos se convierte en una espiral descendiente de desazón y empantanamiento, frustración y rutina. Las condiciones de vida de este primer México son las que han creado al menos dos de los otros Méxicos, y han hecho proliferar la desvergüenza y codicia enfermiza de la otra podrida esfera de la política mexicana.
El segundo México lo conforman aquellos que deciden ir a buscar el sueño americano por que las condiciones económicas, sociales y culturales no les alcanzan, les marginan o abiertamente les son nocivas. Según un censo de los EE UU, realizado en 2014, en aquel país viven 33.6 millones de mexicanos que forman un híbrido que no acaba de insertarse a la sociedad norteamericana, de los cuales 8 millones son trabajadores ilegales que representan el 5% de la fuerza laboral total del país. Un híbrido que en realidad no acaba de pertenecer al otro lado de la frontera pero que tampoco es parte de este, el primer México. Aunque viven como una población flotante en cierto sentido, aportan 10% de la economía del país, además de que en 9 de los 15 sectores productivos de los Estados Unidos el 20% de los trabajadores son mexicanos. La existencia de los dos Méxicos se explícita con noticias como la de que la Selección Mexicana de Fútbol hará dos partidos de despedida antes de ir a la disputa mundialista en Rusia, uno de ellos en California y el otro en la Ciudad de México, asimismo la Federación Mexicana de Fútbol tiene una cuenta de Twitter en inglés y son el único equipo de los 32 asistentes al mundial en hacer la insólita doble despedida.
El Tercer México es un violento depredador que busca poder y fortuna a toda costa. Las cifras son escalofriantes, según el diario español El País 170.000 personas han muerto en relación al narco en México desde 2006, además de que se ha convertido en un “Monstruo de 122 cabezas” debido a que la PGR ha nombrado 122 objetivos prioritarios, para el 2016 contaba 82 detenidos, 14 muertos y 26 prófugos. En el intento de contención del desquiciado fenómeno el gobierno mexicano ha gastado 1.8 billones de pesos en 10 años, mientras que según datos también de El País, algunos de estos grupos criminales ganan hasta 80 millones de dólares en tan solo 5 días. En una encuesta de 2017, la firma Parametría mostró que el 39% de los mexicanos creen que los cárteles de la droga tienen más poder que el mismo presidente de México, además de que el 30% de los mexicanos son capaces de justificar la actividad del narco debido a los beneficios que trae a sus comunidades, mayores incluso que los que el gobierno hace. El narcotráfico deja una astronómica derrama económica, que como resulta claro es sumamente atractivo para aquellos que buscan vivir rápido y obtener lo que quieren de la vida en ese preciso momento, es decir los jóvenes, más de la mitad de la población mexicana.
El Cuarto México: la descompuesta clase política mexicana. Es esta esfera la que sin duda causa mayor indignación y enfurecimiento, la desvergüenza y el cinismo de estos individuos es de una enormidad sin precedentes.
Probablemente sea producto de algún trauma colonialista que nos lleva a tratar a aquellos en posiciones de poder de manera lambiscona y principesca, basta ver como en otras naciones con un nivel cultural semejante al nuestro los servidores públicos se comportan justamente como eso. La descomposición política va más allá del envilecimiento y el latrocinio del que se hace gala sin pudor alguno, es que nuestro país es la antítesis de una democracia: en una democracia se crean leyes destinadas a la regulación de los ciudadanos y las fuerzas del Estado, en nuestro país desde hace diez años se hacen leyes para regular la participación ciudadana, restarle privacidad al individuo, controlarlo, contribuir a la opacidad y disminuir el acceso a la información pública, es pues todo lo contrario a un Estado democrático. Lo anterior nos quiere decir que estos individuos harán todo por evitar ser detenidos en su saqueo a la nación, promulgar leyes que les favorezcan, aprovecharse de lagunas constitucionales, acallar a aquellos que les critiquen, crear empresas fantasmas, etc., después de todo, parafraseando al monarca francés Luis XIV : “el Estado son ellos”. Según Edgardo Buscaglia, reconocido académico especialista en corrupción y delincuencia organizada, en países como México y Rusia la delincuencia organizada se institucionaliza creando grupos protegidos dentro del gobierno para proteger sus intereses económicos y hegemónicos.
Finalmente, el Quinto México, o el México Profundo como lo llamó el etnólogo y antropólogo mexicano Guillermo Bonfil Batalla, representado por los indígenas. En la actualidad en México existen aproximadamente 15 millones de indígenas y representan uno de los grupos más vulnerables y de mayor índice de volatilidad en el país. Muchos se ven forzados a dejar sus raíces, abandonar su lengua, sus tradiciones, etc., para poder integrarse a una sociedad que los margina o los explota, además de ser de los principales migrantes hacia los EE UU en donde tampoco son integrados ya que ellos no se consideran a sí mismos como latinos y dicen estar más emparentados con los pueblos autóctonos norteamericanos que con el resto de los migrantes. Los principales problemas que enfrenta la sociedad indígena son la propagación del VIH/SIDA, desintegración familiar y el alcoholismo; eso sin contar el bajísimo nivel académico de la mayoría de sus miembros que los mantiene sumidos en la miseria.
La colisión de estos cinco modos de existencia tan dispares crean las grandes crisis que estragan a nuestra nación. Desde la barbarie de la violencia del narco hasta los modernos ricos de la noche a la mañana ocupando cargos públicos, los que trabajan de sol a sol o aquellos que se ven orillados a dejar a sus familias y sus hogares para buscar una mejor calidad de vida.
Estas son las cinco caras de México, cinco caras que difícilmente se convertirán en una sola, cinco caras que representan la mexicanidad que ante el mundo provoca fascinación y turbación por la profunda ambivalencia de sus acciones. Incluso elmexicano promedio lleva esa misma contrariedad acerca de la mexicanidad, que en el mejor de los casos sale cuando juega la Selección Mexicana o, como dijo Octavio Paz, por espacio de una hora cada 15 de septiembre, cuando lo esperable sería que ser mexicano fuera incluir todas las facetas de la gran policromía que es la identidad nacional, asumiendo no solo sus luces si no las grandes responsabilidades que tenemos para con los aspectos más sombreados de la identidad, aspectos que querámoslo o no todos hemos ayudado a crear pasiva o activamente.
La diversidad y complejidad de México no es tomada en cuenta al hablarse de la mexicanidad, no se considera a la población indígena en el diseño de proyecto como nación, la corrupción y la violencia debe ser solventada con algo más que fuerza y retaliación; el único México posible es aquel que incluya toda su diversidad. La identidad mexicana es resultado de la historia que hemos vivido, muy compleja, pero a la vez muy rica, cerrada en sí misma pero también dispuesta a incluir del mundo aquel elemento que le agrade.


