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LUVIAS, AGUA E ignorancia

Por Christian González Del Carpio.

Marzo 09, 2026 03:00 a.m.

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LUVIAS, AGUA E ignorancia

Pronto será primavera, no más frentes fríos, luego vendrán los meses de sequía en el altiplano, escasez de agua y esperar que lleguen otra vez las lluvias y haya inundaciones y encharcamientos.  En la ciudad, años atrás San Luis no era así; las estaciones eran más regulares, más definidas. Las lluvias de primavera en ocasiones se acompañaban de granizo y las de verano eran intensas y constantes. En la sierra de San Miguelito brotaban manantiales, como el de la Virgen del Chorrito y en la Cañada del Lobo se almacenaba agua potable, pues ningún drenaje doméstico la contaminaba, las lagunas del Tangamanga albergaban diversas especies de aves acuáticas. 

? Jardín Arista o Plaza de Fundadores a principios del siglo pasado. Su jardín central, fue reemplazado por una plancha de cemento, resultando un comal ardiente insoportable en el verano. 

Apenas hace poco, en el siglo pasado, nuestra ciudad actual, de asfalto y cemento, contaba con árboles en camellones, banquetas; parques y plazas con fuentes y exuberantes de árboles. Se veían aves, tlacuaches, ardillas, tuzas...hasta los desaparecidos lagartitos cornudos que comían hormigas y en los jardines de las casas se plantaban frutales de todo tipo. San Luis era más natural y se vivía a gusto.

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Sin embargo, desde fines del siglo pasado el desarrollo industrial de la ciudad creó una urgente necesidad de vivienda, carreteras y comercios. Esto ocasionó un rápido urbanismo desordenado, oportunista, con visión de dinero rápido, a toda costa. La imagen de status para los potosinos se asoció a las costosas zonas altas de los cerros cercanos, mismos que se deforestaron de yucas y bisnagas para cubrirlos con empinadas pistas asfaltadas y elegantes fraccionamientos de concreto. Así, se impermeabilizaron extensas áreas de infiltración de lluvia para los mantos freáticos y las lluvias de verano descargaban millones de litros que bajaban por esas pistas, inundando y arrastrando todo a su paso. 

? La tranquila Plaza Fundadores de principios del siglo XX. Un agradable jardín para relajarse cerca del centro. ¿Quién y por qué ordenaría su destrucción? 

La naturaleza, los parques y jardines no fueron prioritarios y empezaron a degradarse. El Lago Mayor del Tangamanga 1, en un proyecto costosísimo, fue revestido de cemento convirtiéndolo en una alberca gigante para un solo evento deportivo. Quedó inhabilitado para albergar aves acuáticas silvestres, locales y migratorias, que con tanta diversidad de especies poblaban anteriormente las lagunas.

? Ciclo natural del agua. Debe ser conocido por todos; y mantenerse funcionando correctamente mediante planificación y eficiente acción real de las instituciones pertinentes. 

La naturaleza dejó de tener glamour, mas bien se le despreciaba, como al campo. La imagen que comenzó a venderse como zona residencial moderna, no consideraba el estilo natural de los jardines del altiplano, se tomó como modelo el jardín californiano artificial, de pasto cortado al ras como campo de golf y arbustos cuadrados acorde a las paredes, en lugar de frutales o diseños con flores. También se declaró a la naturaleza como "peligrosa"; los centenarios árboles podían caer sobre los coches, sería mejor talarlos que reforzarlos con cables, como lo hacen en otros países. Es más, los desechos de las aves, podrían manchar algún coche, caro símbolo de estatus del orgulloso propietario. La cultura popular aceptóque las tuzas dañaban los jardines; los inofensivos tlacuaches podían atacar a mascotas o niños; y la vegetación en general ocultaba la arquitectura... ¡Había que podarla!

La poda intensiva produjo un círculo vicioso que terminaría destruyendo los suelos de parques y jardines.

1. Como la poda en áreas verdes públicas se pagaba por metro cuadrado, las cuadrillas de trabajadores podaban hasta la última brizna de pasto, deforestando hierbas con flores y diente de león.  Las hojas se consideraron basura y se retiraban dejando al suelo completamente desnudo, el cual con el paso de transeúntes se compactó, impidiendo que penetrara el aire y el riego por pipas que apenas humedecían la superficie. 

2. Por la escasez de agua, muchos árboles se debilitaron, secaron o enfermaron. Los encargados de la jardinería urbana, sin experiencia ni conocimientos de ciencias naturales, nunca pudieron entender el enorme problema que se creaba. Descompactar un suelo para devolverle su estructura, nutrientes y capacidad de mantener vegetación, es un proceso muy costoso, que pagaremos todos con nuestros impuestos.  

3. Sin difusión ciudadana por parte de las instituciones creadas para el cuidado del patrimonio ecológico de los potosinos y mexicanos, la cultura forestal de la gente fue reemplazada por leyendas y bulos difundidos por jardineros fraudulentos y empresas que mentían para vender sus servicios de poda, a un alto precio a los jardines de particulares.

4. En calles, camellones y parques empezaron a aparecer árboles mutilados, podados hasta dejar solo troncos. Lógicamente la mayoría se secaba, quedando solo tocones secos como mudos testigos de la barbarie impune. 

5. Al fin tras nosotros investigar y preguntar, el móvil de tan dañinas y terribles podas salió a la luz. Los troncos y ramas de la poda fraudulenta eran finalmente vendidos por intermediarios a pollerías y ladrilleras. Los llamados jardineros operaban en camionetas sin logotipo, pero presionaban a los dueños de casa para podar sus árboles interiores y los de su banqueta, cobrándoles también el retiro de los desechos, mismos que luego vendían como leña para parrilladas o en pollerías. ¡Negocio completo! A costa de nuestros árboles tan necesarios pues conforman el ciclo del agua, al incorporar humedad al aire para formar nubes de lluvia.  Deben conformarse comités de ciudadanos, junto con especialistas investigadores de las universidades para evaluar los proyectos que pudieran afectar la ecología, la flora y la fauna, patrimonio de todos nosotros y nuestros hijos.