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Meoqui, Chih.- Una comunidad de luto y vestida de blanco en demanda de paz y justicia se desbordó para recibir los restos de Norberto Ronquillo Hernández y su familia.
La mañana del miércoles los meoquenses no tuvieron un día común de trabajo y escuela.
A primera hora se vistieron de blanco y formaron una valla desde la entrada de la ciudad hasta la puerta del templo de San Pablo Apóstol para arropar a Norelia, Beto y Aarón, madre, padre y hermano del joven que volvió a casa en una urna luego de haberse ido a la Ciudad de México a estudiar Mercadotecnia Internacional en la Universidad del Pedregal, carrera de la que estaba por graduarse.
Al grito de “¡Norberto, Norberto!”, las personas que formaban la valla humana se iban sumando al cortejo que llegó hasta la entrada del templo, donde Norelia pudo abrazar a cientos de personas que se congregaron para acompañarla en su duelo.
El sacerdote reconoció el temple de la chihuahuense: “Meoqui está de luto. Compartimos su dolor, pero especialmente quisiéramos compartir su fe, su fortaleza y su confianza en Dios”.
Una vez concluida la misa, los meoquenses marcharon exigiendo paz y justicia.


