México reanuda venta de ganado
Ganaderos se preparan para retomar las exportaciones a EU, bajo nuevos controles sanitarios

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Hermosillo, Son.- Cuando despunta el sol el ganadero Martín Alfonso Ibarra aprovecha las horas más frescas en las tierras desérticas del norte de México para supervisar el ordeñe de sus vacas y sus activos más preciados: 16 terneros que exportará a Estados Unidos tras el levantamiento de la prohibición de compra de ganado mexicano que afectó a la poderosa industria de la carne a ambos lados de la frontera.
Pese a que Washington impuso el veto a su tercer mayor proveedor de ganado para evitar que la plaga del gusano barrenador llegara a las reses estadounidenses, no pudo evitarlo y desde hace dos meses batalla con varios casos en Texas y Nuevo México.
El gusano es una larva de la mosca Cochliomyia hominivorax que invade las heridas abiertas o las mucosas de los orificios corporales de cualquier ser de sangre caliente, incluidos los humanos, y devora los tejidos haciendo que las lesiones sean cada vez más hondas y dolorosas.
México acumula a la fecha 1,969 casos activos que representan menos de la mitad de los contagios reportados hace un año y muestra una progresiva contención de la plaga, aunque se prevé que pasará mucho tiempo para erradicarla. Bajo ese escenario Ibarra y otros miles de productores de Sonora se preparan para reanudar a partir del 24 de agosto las exportaciones de ganado en pie por el paso fronterizo que comunica el poblado mexicano de Agua Prieta con la localidad de Douglas, en Arizona.
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"Todavía no se acaba la película", dijo el ganadero de 58 años al reconocer que aunque está esperanzado en superar las dificultades económicas que padeció en el último año por la paralización de las ventas hacia Estados Unidos, aún no canta victoria porque sigue latente el riesgo de que EU vuelva a suspender las compras.
Reapertura
con limitaciones
Estados Unidos impuso una serie de nuevos controles que ralentizarán el ingreso del ganado mexicano y retrasarán la recuperación del hato estadounidense que ronda las 86 millones de cabezas -el nivel más bajo en 75 años- y que enfrenta un déficit de alrededor de 1.2 millones de cabezas que ha incidido en el alza del precio de la carne en ese país.
De acuerdo con el protocolo definido por las autoridades estadounidenses, en la primera semana de reapertura sólo se permitirá el paso de 700 reses al día, se subirá a 900 en la segunda semana y se irá incrementando progresivamente hasta alcanzar 1,300 días, indicó a The Associated Press el médico veterinario Arturo Ruiz, responsable de sanidad animal del estado de Sonora.
Ruiz explicó que el nuevo protocolo también contempla la colocación en las orejas de las reses de identificadores con radiofrecuencia, la instalación de arcos para detectar los identificadores y el uso de perros entrenados para la inspección que realizarán los funcionarios del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) antes de autorizar el paso del ganado.
"Es un momento complicado donde necesitamos que la autoridad deje de pensar más políticamente y piense más técnica y razonablemente", afirmó Juan Carlos Ochoa, presidente de la Unión Ganadera Regional de Sonora, al expresar preocupación por las limitaciones que impuso Estados Unidos e insistió en que es necesario un mayor flujo de ganado para destrabar el rezago que hay en los dos países.
Un coletazo a ambos lados de la frontera
A pesar de que los dos vecinos resintieron el impacto de la decisión de Washington, las secuelas tuvieron mayor intensidad en Estados Unidos, en particular entre los consumidores que debieron hacer frente a alzas históricas de precios que llevaron a algunos a prescindir del consumo de la proteína.
Juan Carlos Anaya, director general de la firma Grupo Consultor de Mercados Agrícolas, que se dedica al estudio del sector, afirmó que los ganaderos estadounidenses no lograron cubrir el déficit, lo que llevó al cierre de algunas plantas procesadoras de alimentos y afectó a granjas engordadoras.
Antes del cierre de la frontera México exportaba anualmente a Estados Unidos cerca de 1,2 millones de cabezas de ganado que provenían principalmente de los estados norteños de Chihuahua, Sonora, Tamaulipas, Coahuila, Nuevo León, Baja California y Durango, que se han especializado por décadas en la producción de las razas más demandadas por el mercado estadounidense, especialmente la Angus.
Pero al suspenderse la exportación los productores mexicanos tuvieron que voltearse al mercado interno para comerciar a sus animales a precios casi 40% por debajo de lo que reciben en Estados Unidos. Ese descenso en los ingresos obligó a los ganaderos mexicanos a vender parte de su hato ya reducir sus gastos e inversiones.
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