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Foto: El Universal
CIUDAD DE MÉXICO (EL UNIVERSAL).- En México el desperdicio de alimentos alcanza 20.4 millones de toneladas anuales. Esa cantidad de comida desperdiciada, según un estudio del Banco Mundial (BM), podría cubrir la demanda de 7.3 millones de mexicanos que viven en pobreza.
Además, el agua que se usa en la producción de estos alimentos se calcula en un volumen de más de 40 billones de litros y es similar a la cantidad de agua utilizada por todos los mexicanos en 2.4 años.
Según el reporte Pérdidas y desperdicios de alimentos en México, elaborado por el Banco Mundial, el desperdicio le costaría al país 491 mil millones de pesos al año, suma que equivale a 12 veces el presupuesto de la UNAM en 2017.
Las toneladas de desperdicio representan 34% de la producción nacional de alimentos, dice Genaro Aguilar, coordinador del estudio del BM e investigador del Instituto Politécnico Nacional.
El reporte tomó en cuenta 79 diferentes alimentos, porque sólo de ellos había información estadística disponible para aplicar la fórmula diseñada para el estudio. "Si hubiéramos tenido datos sólidos de 120 alimentos, todos se habrían incluido en la muestra", dice Aguilar.
Según el estudio, además del costo estos desperdicios generan 36 millones de toneladas de dióxido de carbono, un volumen similar a las emisiones generadas por 15.7 millones de vehículos anualmente.
Grave desperdicio
Realice este ejercicio mental: estacione en línea 37 tráileres de carga frente a usted. Llénelos todos con carne de res. Ahora tire toda esa carne a un basurero enorme y haga lo mismo cada día durante un año.
Al final usted va a tirar aproximadamente 552 mil toneladas de carne al año. Sí, leyó bien: 552 mil toneladas de carne de res al año.
Ahora forme frente a usted 19 tráileres, pero llénelos con carne de pollo. En seguida tire toda esa carne al mismo enorme basurero, cada día también durante todo un año.
Al final, en este caso, habrá mandado al vertedero alrededor de 275 mil toneladas de carne de pollo. Sí, 275 mil toneladas de carne de pollo en un año, de acuerdo con el reporte Pérdidas y desperdicios de alimentos en México, elaborado por el Banco Mundial (BM), y no son las únicas.
A la carne desaprovechada deben sumarse millones de toneladas de otros alimentos para dimensionar, al menos intentarlo, la monstruosa cantidad de comida que se desperdicia en el país.
El total del desperdicio en México alcanza 20.4 millones de toneladas anuales. Esa cantidad de alimento desperdiciado, de acuerdo con el estudio del Banco Mundial, podría cubrir la demanda de comida de 7.3 millones de mexicanos que actualmente viven en pobreza.
En el país, existen 53.4 millones de personas que viven en esa condición.
Además, el agua que se utiliza en la producción de estos alimentos que terminan en desperdicio, se calcula en un volumen de más de 40 billones de litros y es similar al agua utilizada por todos los mexicanos en 2.4 años.
El desperdicio le costaría al país 491 mil millones de pesos al año, el equivalente a 12 veces el presupuesto de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en 2017 (40 mil 900 millones de pesos).
Con esa cantidad podrían construirse seis proyectos iguales al Tren Interurbano que va a conectar la Ciudad de México con Toluca. El costo de ese proyecto se calcula en 78 mil 496 millones de pesos.
Con ese dinero se pueden construir, cada año, 154 estadios como el que estrenó el equipo de futbol Rayados de Monterrey en 2015, que tuvo un costo de 200 millones de dólares.
Las causas de desperdicio. Las 20.4 millones de toneladas de desperdicio representan 34% de la producción nacional de alimentos, dice Genaro Aguilar, coordinador del estudio del Banco Mundial e investigador del Instituto Politécnico Nacional (IPN).
Para realizar sus cálculos, el reporte tomó en cuenta 79 diferentes alimentos, porque sólo de ellos había información estadística disponible para aplicar la fórmula diseñada para el estudio.
"Si hubiéramos tenido datos sólidos de 120 alimentos, todos se habrían incluido en la muestra", dice Aguilar.
Según el estudio, además de los 491 mil millones de pesos en costo, estos desperdicios generan 36 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2), un volumen similar a las emisiones generadas por 15.7 millones de vehículos anualmente.
El estudio también identificó problemas en las etapas finales de la cadena productiva, es decir, en la comercialización.
En México existen alrededor de 66 centrales de abasto de alimentos, pero hay por lo menos 300 grandes ciudades. La capacidad de almacenamiento de comida es limitada y los alimentos tienen que viajar más de lo deseable para cubrir la demanda de todos esos grandes centros urbanos.
Consumo irracional. En las grandes ciudades parece que nadie planea lo que va a consumir: ni los restaurantes, ni los hoteles, ni los responsables de hacer el súper para el hogar. Miles de toneladas de comida, dice Aguilar, pasan automáticamente de los refrigeradores domésticos o de los supermercados al bote de basura.
El documento detalla que la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) ha encontrado que alrededor de 72% de la pérdida y desperdicio de alimentos se da en los primeros eslabones de la cadena productiva, desde la precosecha hasta su distribución, mientras que el restante 28% sucede en la venta al menudeo y como resultado de los hábitos de los consumidores finales.
A escala global, el deshecho rondaría igual que en México un tercio de la producción, de acuerdo con Renán Poveda, gerente de proyectos y especialista ambiental senior del BM.
Poveda dice que el reporte sobre México es en realidad un estudio pionero, que abona al sentimiento de urgencia que debería prevalecer en el planeta.
"Incluso comparar los niveles de desperdicio entre diferentes países de Europa o Estados Unidos es difícil", dice el experto, porque la información sobre este problema no es precisamente abundante.
¿Por qué fue posible que nuestro país y el mundo llegaran a tal nivel de desperdicio? Aguilar asegura que en gran medida se debe a la vigencia de un paradigma de desarrollo que privilegió la abundancia en la producción de alimentos sin preocuparse por la gestión de la comida.
"Esa es todavía la tendencia mundial", afirma el investigador del IPN. "Todos los recursos institucionales se dedicaron durante décadas a producir más".
El informe Pérdidas y desperdicios de alimentos en América Latina y el Caribe, elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, (FAO, por sus siglas en inglés) a nivel global, plantea que entre un cuarto y un tercio de los alimentos producidos anualmente para consumo humano se pierde o desperdicia, lo que equivale a cerca de mil 300 millones de toneladas de alimentos.
La FAO señala que a nivel mundial se tira 30% de los cereales; entre 40% y 50% de las raíces, frutas, hortalizas y semillas oleaginosas; 20% de la carne y productos lácteos; mientras que se pierde 35 % de los pescados.
El organismo mundial calcula que estos productos serían suficientes para alimentar a 2 mil millones de personas.
Ante estas cifras, la FAO señala que se trata de uno de los grandes retos pendientes para lograr la plena seguridad alimentaria, un desafío frente al cual América Latina y el Caribe no es ajeno.
De acuerdo con estimaciones del organismo, 6% de las pérdidas mundiales de alimentos se dan en América Latina y el Caribe, y cada año la región desperdicia o tira alrededor de 15% de sus alimentos disponibles, a pesar de que 47 millones de sus habitantes aún viven día a día con hambre.


