Migración propicia trabajo sexual por sobrevivencia: activista

Migración propicia trabajo sexual por sobrevivencia: activista



Los flujos migratorios impulsados por la violencia y la falta de oportunidades propician la desprotección y la expansión del trabajo sexual como factor de sobrevivencia, paradójicamente en la búsqueda de mejores condiciones de vida, aseguró Elvira Madrid Romero, presidenta de la organización "Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer".
Madrid Romero, coautora y promotora del libro "Putas, activistas y periodistas", sostuvo que el sistema capitalista y el crimen organizado despojan y expulsan a las personas, como ocurre actualmente con la población centroamericana que llega a la frontera sur en su ruta hacia Estados Unidos.
La violencia combinada en esos países "está haciendo que todo el caminar, no importa si son niños, mujeres, hombres, gente adulta, tenga que acostarse con alguien porque le den un taco, porque lo dejen quedar", subrayó la defensora de los derechos de las trabajadores sexuales.
"Esa realidad es sobrevivencia pura; ejercen el trabajo sexual por sobrevivencia, aunque hay otra gente que ya está bien decidida a ejercer la actividad en lugares donde se ocupan de tiempo completo", precisó la activista.
El fenómeno migratorio muestra cómo el sistema capitalista "está trayendo un truene que ya no aguanta, y cómo el narcotráfico se inmiscuye en las autoridades, despoja la gente de sus viviendas y negocios y la mata".
En México ocurre también ese fenómeno, por ello "mucha gente también se va a Estados Unidos", enfatizó.
Cuando el migrante busca trabajo le piden documentación oficial, pero se sabe que sólo se legaliza el 10% de quienes llegan, el resto se queda a trabajar "en lo que pueda, y en lo que puede es en esto: tener trabajo sexual", argumentó Madrid Romero.
En su opinión, el sistema capitalista orilla más la indefensión laboral y jurídica, el país que más genera violencia es el que más castiga. El salario mínimo por más que lo incrementen no alcanza para cubrir las necesidades.
La aplastante situación económica mueve a que cada vez más mujeres se integren al trabajo sexual para que consigan obtener para el sustento de sus hijos.
"Por cada compañera que se ve en una esquina, hay tres que caminan, que nadie ve, pero que ejercen el trabajo sexual, van con sus bolsitas, se echan dos o tres ‘ratitos’ para completar el gasto, aunque no se consideran trabajadoras sexuales, sí lo son", afirmó.
La organización "Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer" ha becado a 150 hijos de trabajadoras sexuales, a quienes también apoya para concluir estudios básicos, de nivel medio superior y carreras técnicas.
La obra "Putas, activistas y periodistas", es como un gancho, un golpe a la conciencia de la gente para que se percate quiénes somos, nuestras historias de vida y lo que se realiza en la defensa de los derechos humanos del gremio, asentó Elvira.
Los testimonios ofrecen vivencias, batallas y aspiraciones de las personas dedicadas al trabajo sexual. Comparten cómo llegaron a ese oficio: sus encuentros con la discriminación, las etiquetas y los estigmas.
El texto reúne 16 testimonios de mujeres adultas, de la tercera edad, migrantes centroamericanas, transgéneros, portadoras de VIH y mujeres de pueblos originarios con historias diversas de violencia, descomposición familiar, explotación, discriminación, que involucran a la sociedad y al gobierno.
Las protagonistas se asumen como putas porque son trabajadoras sexuales; como activistas, porque a raíz del libro se expandió la posibilidad de ayudar a otras personas que sufren discriminación y son vulneradas en sus derechos humanos.
Pero también como periodistas, porque después de un proceso de aprendizaje de esa profesión, se dedican a denunciar públicamente casos de violaciones a los derechos humanos de mujeres trabajadoras sexuales.
El libro fue escrito por Gloria Muñoz Ramírez y Krizna (David Avendaño Mendoza) en co-autoría con Beatriz, Mérida, Sandra y Soledad, que participaron en el Taller de Periodismo de Abajo "Aquiles Baeza".
Madrid Romero y Mérida, trabajadora sexual, comentaron el libro en la sede de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH), donde estuvieron también su titular Juan José Zepeda Bermúdez, y la secretaria para la Igualdad de Género del ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez, Gelitzly Pacheco Montero, entre otros.