No han hecho nada; nos dejan solos: limoneros
Crimen organizado mantiene prácticamente secuestrada la actividad limonera en Apatzingán

Morelia, Mich.- Este lunes se cumplieron tres semanas de que grupos del crimen organizado ordenaron la paralización del corte, empaque y comercialización de limón en el municipio de Apatzingán, Michoacán.
A pesar del despliegue militar y de la Guardia Nacional, cientos de familias siguen sin poder llevar el sustento a su hogar, pues viven al día del corte del limón.
También, cada vez son más los citricultores que consideran vender sus huertas e irse incluso del país, ya que no ven que haya autoridad alguna que resuelva el paro de las actividades agrícolas y comerciales, lo que les ha dejado pérdidas millonarias.
Los citricultores dejaron de cortar, empacar y comercializar el limón el 14 de agosto por orden de las células delictivas de la región.
Se dice que el impuesto tributario criminal (que se paga desde hace años en la región) pasó de 40 centavos a un peso por kilo cortado en el caso del productor y la misma cantidad a los empacadores por kilo comercializado.
Así, los grupos delictivos mantienen secuestrada la actividad limonera en el Valle de Apatzingán, porque en el municipio de Buenavista no se ha detenido.
El resultado son pérdidas millonarias, huertas a punto de colapsar, empresarios agricultores al borde de la quiebra y familias sin ingresos para sobrevivir, es lo que se vive en este municipio michoacano.
“Le vale madre a los gobiernos federal y estatal lo que pase en Apatzingán. No han hecho nada para solucionar esto”, reclama Juan Luis, un productor limonero de la zona.
“Le repito que nos han dejado solos. Parece que Apatzingán es una isla alejada del mundo, donde nos tenemos que rascar con nuestras propias uñas”, reitera.
El también exsupervisor retirado de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) reprocha a las autoridades estatales y federales no hacer algo por su población.
Cuenta que cuando se jubiló, gran parte del dinero que recibió lo invirtió en una huerta que poco a poco hizo crecer.
“Ese era el patrimonio para mis hijos, para mis hijas, para mis nietos y muchas generaciones más, pero ahora, ¿qué les voy a dejar?... ¿deudas y problemas?”, cuestiona el productor limonero.
“Que venga el gobernador o el presidente [López] Obrador, para que vean a esta pobre gente que ya quiere trabajar, porque se están muriendo de hambre”, recrimina.
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