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Ciudad de México.- Marchan con el puño en alto, el paso decidido y la voz viva; el grito de justicia retumbó en la capital mexicana, donde miles de mujeres, en el Día de las Madres, exigieron que los casos de sus hijos desaparecidos no queden en el olvido y recordaron que no tienen “nada que celebrar”.
Después de concentrarse en un lugar simbólico, el Monumento a la Madre, las participantes iniciaron su marcha rumbo al Ángel de la Independencia. De esta forma, el emblemático Paseo de la Reforma se llenó de carteles y fotografías con los rostros de los desaparecidos.
La lucha y el dolor de las madres no entienden de fechas: mientras una mujer sostenía un cartel en que aparecía una joven desaparecida hace 96 días, otro grupo de madres sujetaba una gran pancarta en la que se veía a una docena de personas de las que no se tiene información desde la década de 1970.
Elba Hernández, una de las participantes, recitó a Efe una de las consignas más repetidas durante la manifestación: “Diez de mayo no es de fiesta, es de lucha y de protesta”.
“No tenemos nada que celebrar”, sentenció esta veracruzana, cuyo hijo, Brian Jesús, desapareció junto con otros seis jóvenes en abril de 2016 cuando acudió a una supuesta entrevista de trabajo. Tras dos años, no ha habido respuesta de las autoridades y el caso se encuentra en un callejón sin salida.
Las marchas se repitieron en más ciudades, como Saltillo, Guadalajara, Juárez y Veracruz, estados azotado por la violencia.
Juana Zavala, quien arribó en compañía de su esposo para pedir la búsqueda efectiva de su hija Itzel Abigail, desaparecida desde 2013, manifestó que los trabajos de investigación los realizan realmente las madres, “porque las autoridades no hacen lo que deben hacer”.
“Necesitamos a esa otra mitad de nosotros que nos hace falta, y es por lo que venimos aquí, para que nos escuchen y la gente se sensibilice”, concluyó Zavala.


