“No queremos flores, queremos a nuestros hijos”
En vez de festejar su día, las madres exigieron justicia por sus familiares perdidos o asesinados

Ciudad de México.- En el Día de las Madres, en Palacio Nacional aún se escuchaban mariachis entonando “Perdón”, que Andrés Manuel López Obrador dedicó a las madres mexicanas, mientras en las calles miles de mujeres, cuyas hijas e hijos desaparecieron o sufrieron muertes violentas se organizaban para exigir justicia por sus familiares.
Ellas no querían serenata, ni la disculpa involuntaria ofrecida por el Presidente en una serenata, en cambio exigieron al gobierno federal detener el borrado de sus desaparecidos de las cifras oficiales, no invisibilizar la causa y no criminalizarlas, ni permitir que las asesinen.
“No queremos flores, queremos tener de regreso a nuestros hijos. Que los busquen, que los identifiquen, que ningún otro hijo o hija falte y que ejercer la maternidad no tenga que ver con pegar fichas de búsqueda por todo el país para buscar a tus hijos, sino con recibir besos, abrazos y su amor”, dijeron las mujeres durante la Marcha Nacional de Madres Buscadoras.
El movimiento, que salió del Monumento a la Madre con destino al Ángel de la Independencia, la Glorieta de los Desaparecidos y el Zócalo, también anunció la creación de un Frente Nacional de Madres Buscadoras, conformado por rastreadoras de todo el país para hacer frente a las negligencias del gobierno en la causa. “Lamentamos que López Obrador, siendo padre, no se toque el corazón para ayudarnos a que nuestros hijos e hijas vuelvan a casa, aunque sea en restos. Con tristeza vemos que cada día se lucha, pero para que guardemos silencio y esta lucha sea enterrada, como nuestros amores”, dijeron las buscadoras.
Con ropa de búsqueda de campo, las madres avanzaron por Paseo de la Reforma hasta Palacio Nacional en un intento por conseguir reparación integral en sus casos. Bajo la consigna: “¡10 de mayo no es de fiesta, es de lucha y de protesta!”, honraron la memoria de quienes les faltan.
Pese a que fueron recibidas por vallas y el agrupamiento Ateneas de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, con las fichas de búsqueda de sus hijos, imágenes con sus identidades y cartulinas con la historia de la desaparición o asesinato de sus familiares, las mujeres tapizaron la parte frontal del hogar del Presidente.
Al marcharse no sonó “Amor eterno” ni hubo felicitaciones del Presidente, sólo el silencio al que están acostumbradas.
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