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Ciudad de México.- Sorpresa e incertidumbre son la constante en los pasillos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) a casi 24 horas de la renuncia del todavía ministro Eduardo Medina Mora.
“Fue una sorpresa la renuncia, pensábamos que era chisme, pero luego nos enteramos que era oficial, porque el ministro presidente [Arturo Zaldívar] la confirmó”, comenta una empleada de la SCJN.
A las 14:09 horas, una fuente corre la voz de que Medina Mora se encuentra en su oficina. Reporteros que hacían guardia en el edificio judicial corren en busca de una declaración.
Vestido con un traje negro y corbata morada, el ministro ve llegar a los reporteros, quienes le piden una declaración. Esboza una sonrisa, saluda, da dos pasos hacia las puertas y poco a poco su rostro cambia al ver cámaras que se preparan para grabar.
Sin perder de vista las cámaras, extiende la mano para saludar a un par de reporteros.
Son las 14:11 horas, y sin salir de su oficina, justo en el marco de la puerta, pide respeto a su intimidad. “¡No se vale el asedio! ¡Respeten el ámbito personal!”, exige en tono más elevado.
“¿Podrían llamar a seguridad?”, solicita a sus dos secretarias mientras cierra la puerta de madera junto con una de sus asistentes, quien acude a ayudarle, como si tratara de decirle que no está solo.


