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El Pericón, Gro.- Al lado de la casa de don Ezequiel Mora Chona, en esta comunidad, está la de su madre, Brígida Chona López. La vivienda está abandonada, llena de polvo, con las paredes sucias; ahora, una veladora de un pequeño altar ilumina el salón más amplio.
Hasta ahora, Alexander es el único de los 43 estudiantes desaparecidos identificado por una muela y un pedazo de hueso encontrados en río de Cocula.
Alexander y doña Brígida vivían juntos porque en la casa de Ezequiel el espacio era muy reducido para albergar a los ocho hijos.
Doña Brígida murió sin saber que a Alexander lo desaparecieron policías y presuntos criminales en Iguala la noche del 26 de septiembre del 2014.
Don Ezequiel pasa sus días buscando algo de tranquilidad, pero no la encuentra. De todas las pérdidas que ha tenido, la de Alexander es la que le taladra la cabeza a diario.
“Esto de la desaparición es muy difícil. A mi esposa yo la enterré, yo sé dónde está. Cuando estaba enferma hice todo lo que puede para ayudarla, pero ahora con Alexander no sé nada.
“Uno no sabe si está vivo o muerto. Si lo mataron, ojalá lo hubieran dejado ahí tirado para que yo lo encontrara”, clama.


