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Ciudad de México.- Desde 2011 se han registrado al menos 500 riñas al año en reclusorios estatales y federales. Se trata de un problema que las autoridades no han podido atender por completo y que ha dejado decenas de muertos y heridos en el país.
Las peleas acontecidas hace dos semanas en el Centro de Reinserción Social de Atlacholoaya, Morelos, donde fueron asesinadas 7 personas y otras cuatro quedaron heridas, dejó en evidencia la incapacidad de las autoridades para controlar los conflictos en las cárceles.
De igual forma, quedó expuesto el poder de las presuntas células criminales que operan en el interior de los centros penitenciarios, que incluso pudieron desarmar y someter a los guardias de seguridad.
Datos de los cuadernos mensuales de información estadística penitenciaria nacional, procesados por la organización Documenta, advierten que, entre 2011 y 2018, ocurrieron 7 mil 359 riñas; a esta cifra también hay que sumarle los 44 conflictos que se registraron hasta marzo de 2019.
La información oficial deja ver que las peleas entre internos y guardias de seguridad han tenido una tendencia a la baja aunque algunos casos siguen generando gran escándalo entre la población. Uno de los últimos episodios más violentos fue la agresión de más de 50 internos del penal de Aguaruto, en Culiacán, Sinaloa, contra los guardias de seguridad para poder fugarse.


