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Guadalajara, Jal.- Con paciencia y mucha pasión los coleccionistas de autos en miniatura dedican décadas y cientos de miles de pesos a encontrar pequeños tesoros que pueden llegar a valer hasta 100 veces su valor comercial y que son apreciados por su antigüedad o por su rareza.
Los pequeños vehículos que un niño tomaría como un juguete son el objeto del deseo de los adultos que se dedican a reunir desde las piezas más sencillas hasta las más extrañas y antiguas y por las que pasan horas en exposiciones, mercados o en internet en busca de uno para añadir a su colección.
Eduardo González, director del grupo Escala 64, y uno de los organizadores de la exposición “Grandes colecciones de autos pequeños”, que tiene como sede el Palacio de las Artes y la Comunicación de Guadalajara.
La muestra reúne más de 2.500 piezas de 14 coleccionistas especializados en diferentes marcas y tipos.
Una de las piezas estrella de la exposición es una carroza de 1953 llamada Coronation coach, una réplica en miniatura de la que utilizó la reina Isabel II de Inglaterra el día de su coronación, de la empresa Lesney.
Esta es considerada como “el santo grial” pues fue la precursora de lo que después se convertiría en la marca Matchbox.
Martiniano García es dueño de la carroza, la primera que se produjo de esa serie, por la que pagó unos 6.500 pesos, la mayor cantidad que ha invertido por un auto. La pieza le dio fama entre los coleccionistas mexicanos, pero es solo una de sus 8.090 vehículos de los que lleva un registro minucioso.
Algunos los ha adquirido por 20 o 50 pesos y calcula que sus piezas podrían estar valuadas al menos en un millón de pesos.


