“Papá, ¿por qué están tirando balazos?”

Lluvia de disparos siembra el pánico entre los culiacanenses

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“Papá, ¿por qué están tirando balazos?”

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Culiacán, Sinaloa.- “¡Ayúdame, por favor, con la niña!”, implora una mujer con la cara pálida mientras corre y carga a su hija, que no pasa de los dos años de edad, y se escucha de fondo una lluvia de disparos en una de las calles de Culiacán, Sinaloa. Son dos, tres, diez, mil disparos que continúan sin que parezca tener fin.

Como este video, decenas de grabaciones —algunas incluso en tiempo real— fueron difundidas en redes sociales, tras los enfrentamientos que se registraron en la capital de Sinaloa después de la detención de Ovidio Guzmán, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán, exlíder del “Cártel de Sinaloa”.

En una grabación se observa que en medio de una carretera varios automóviles están parados y sus conductores, así como acompañantes, tirados en el asfalto caliente para protegerse de la lluvia de balazos que se registra en esa ciudad.

“Papá, ¿ya nos podemos parar?”, pregunta de manera inocente una menor con uniforme escolar a su padre, que junto con su hermano, también menor de edad, permanecen afuera del auto esperando a que termine el enfrentamiento.

El padre, con voz entrecortada, y quien nervioso graba la escena, le responde: “No, no nos podemos parar, mi amor. Aquí quédense en el suelo”.

“¿Por qué en el suelo?”, insiste la menor de edad. Sin saber qué hacer, el padre decide huir y pide a sus hijos subirse de manera inmediata al coche de color gris. “Súbete, mi amor, súbete, porque están tirando balazos”, pide, tratando de tranquilizar a sus hijos.

“Papá, ¿por qué están tirando balazos?”, inquiere de nueva cuenta la menor.

“No sé, mi amor. Agáchense, váyanse en el suelo, aquí los dos”, dice a sus hijos antes de finalizar la grabación y comenzar a manejar entre los disparos.

Desde un edificio, una mujer grabó el momento en que personas que habían sido liberadas de la cárcel de Culiacán, corren en medio de una carretera y bajan a conductores de sus autos para huir. “¡Los están liberando! Miren, miren, están quitándoles el carro”, grita para que después agregue, resignada y nerviosa: “No nos podemos salir”.