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Ciudad de México.- En medio de la discusión sobre si México debe continuar aplicando el Horario de Verano, los beneficios alcanzados tanto en materia económica como de ahorro de energía para el país se han diluido en los últimos años.
Entre 2013 y 2018 (dato preliminar en espera del informe final) la acción de adelantar una hora el reloj en abril y retrasarlo de nuevo en octubre parece perder impacto.
De acuerdo con algunos cálculos del Fideicomiso para el Ahorro de Energía, elaborados con datos de la CFE y la valoración del Instituto de Investigaciones Eléctricas, en esos cinco años se redujeron los beneficios en todos los indicadores que se utilizan para evaluar el Horario de Verano.
En el año 2018 se reportaron caídas de 22.8% en el ahorro en consumo de energía, de 16.2% en ahorros económicos, de 7.9% en las emisiones evitadas de dióxido de carbono.
El pasado 2 de abril, el Pleno del Congreso de la Ciudad de México pidió estudiar los beneficios económicos, argumentando que “se señala que existe un ahorro de energía, que no se encuentra reflejado en los recibos de energía porque se incrementa el empleo de luz artificial.


