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Ciudad de México.- De ser la secretaría más poderosa en el país, en la que se tomaron las decisiones que marcaron el rumbo, Gobernación se convirtió en una dependencia disminuida en la Cuarta Transformación.
La titular, Olga Sánchez Cordero, tuvo todo el reflector desde el inicio de la administración; sin embargo, poco a poco se replegó y dejó de actuar en situaciones importantes para el país.
Su labor inició con el tema de migración, cuando en diciembre de 2018 declaró que México era un país de puertas abiertas para todo aquél que quisiera venir. La declaración generó polémica y a la brevedad, la encargada de la política interior del país dejó de tener el control en el tema.
La vigilancia nacional fue también separada de Gobernación, un proceso que se ha llevado todo el año, para pasar facultades, recursos humanos y económicos, a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC).
Tampoco participó más en la decisión de desplegar la Guardia Nacional a lo largo de la frontera sur del país, con el fin de contener la ola migratoria. Derivado de ese tipo de decisiones, el exprimer comisionado del Instituto Nacional de Migración (INM), Tonatiuh Guillén, que depende de Gobernación, renunció.
Sánchez Cordero ha estado ausente, por ejemplo, en lo ocurrido en Culiacán, Sinaloa, en el fallido operativo para capturar al hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán, así como en las negociaciones migratorias con Estados Unidos.
El politólogo Édgar Ortiz menciona que el papel de Gobernación está disminuido, pues no se le ve en el rol de negociador, que tradicionalmente ha tenido.
“Se sabe que el titular, de facto, es el encargado de gabinete en ausencia del Presidente por viajes, entre otros”, explica el experto.
Asevera que Sánchez Cordero no ha podido posicionarse como alguien que resuelva conflictos de gran escala en el país; al contrario, “se ha visto opacada por otros funcionarios, particularmente el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, quien ha asumido posiciones que no le corresponden a sus facultades”.


