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Ciudad de México.- Un poco de todo permitió que el accidente del avión XA-GAL de Aeroméxico no arrojara pérdidas humanas. Los 103 que iban a bordo salvaron la vida. Lo podrán contar como su gran experiencia; una terrible, pero con final feliz.
Influyó que las aeronaves son más robustas. El investigador de seguridad aérea Adrian Young, de la consultora holandesa To70, dijo que las tasas de supervivencia en las caídas “son más altas que nunca” debido en parte a que los “aviones son más fuertes que nunca”.
Influyó el entrenamiento del personal. “La oportuna actuación de tripulación y pasajeros evitó pérdida de vidas humanas”, dijo este miércoles Aeroméxico en una rueda de prensa. La operación de rescate fue rápida y los protocolos funcionaron.
Influyó la actuación rápida de las autoridades en el rescate, también. El avión se incendió a los segundos de haber caído porque sufrió enormes daños.
Pero, sobre todo, influyó un buen piloto. En eso coinciden todos: autoridades, empresa y testigos.
Se llama Carlos Galván Mayrán. Es piloto. Se graduó del Colegio de Pilotos Aviadores de México A.C; ayer llevó lo que aprendió a otro nivel. A las 15:30 horas intentó abandonar el aeropuerto internacional Guadalupe Victoria, pero una ráfaga de viento no se lo permitió.
El avión descendió y chocó con el suelo. Dos motores se desprendieron y la aeronave se desplazó fuera de la pista. Galván Mayrán fue clave para salvar a todos.
“La destreza del piloto durante la maniobra de emergencia –la nave nunca perdió la horizontalidad–, el rápido acceso de los bomberos al lugar del siniestro y la activación de los dispositivos de evacuación fueron claves”, escribe el diario El País.
El héroe, acompañado del oficial Daniel Dardón y las sobrecargos Samantha Hernández y Brenda Zavala, impidió la tragedia, pero no resultó ileso; fue intervenido en un hospital de Durango y sus pronósticos de recuperación son positivos.
“Ya hemos hablado con el piloto, Carlos Galván, que era una de las personas que se encontraban en una condición crítica”, dijo Ricardo de la Cruz, director general de Protección Civil.
Influyó que las aeronaves son más robustas. El investigador de seguridad aérea Adrian Young, de la consultora holandesa To70, dijo que las tasas de supervivencia en las caídas “son más altas que nunca” debido en parte a que los “aviones son más fuertes que nunca”.
Influyó el entrenamiento del personal. “La oportuna actuación de tripulación y pasajeros evitó pérdida de vidas humanas”, dijo este miércoles Aeroméxico en una rueda de prensa. La operación de rescate fue rápida y los protocolos funcionaron.
Influyó la actuación rápida de las autoridades en el rescate, también. El avión se incendió a los segundos de haber caído porque sufrió enormes daños.
Pero, sobre todo, influyó un buen piloto. En eso coinciden todos: autoridades, empresa y testigos.
Se llama Carlos Galván Mayrán. Es piloto. Se graduó del Colegio de Pilotos Aviadores de México A.C; ayer llevó lo que aprendió a otro nivel. A las 15:30 horas intentó abandonar el aeropuerto internacional Guadalupe Victoria, pero una ráfaga de viento no se lo permitió.
El avión descendió y chocó con el suelo. Dos motores se desprendieron y la aeronave se desplazó fuera de la pista. Galván Mayrán fue clave para salvar a todos.
“La destreza del piloto durante la maniobra de emergencia –la nave nunca perdió la horizontalidad–, el rápido acceso de los bomberos al lugar del siniestro y la activación de los dispositivos de evacuación fueron claves”, escribe el diario El País.
El héroe, acompañado del oficial Daniel Dardón y las sobrecargos Samantha Hernández y Brenda Zavala, impidió la tragedia, pero no resultó ileso; fue intervenido en un hospital de Durango y sus pronósticos de recuperación son positivos.
“Ya hemos hablado con el piloto, Carlos Galván, que era una de las personas que se encontraban en una condición crítica”, dijo Ricardo de la Cruz, director general de Protección Civil.


