“Playita”, contra el estrés

Acapulco, Gro.- El domingo, Elpidia Cruz, de 77 años, y su esposo Tereso Medina, de 80, se formarán en uno de los puntos de vacunación de la alcaldía de Iztapalapa, en la Ciudad de México, para recibir su primera dosis de la vacuna contra el Covid-19, pero hoy disfrutan de la playa, del calor, de la brisa del mar en Caletilla.
Elpidia y Tereso rompieron su confinamiento de casi un año este jueves para echarse un acapulcazo. “Esto es como para estirarnos de tanto encierro”, dice Elpidia con su cubrebocas puesto y su sombrero de palma, sentada en una mesa a la orilla del mar en la famosa playa de Caletilla.
“¿No sintió miedo de venir sin estar vacunada?”, se le pregunta. “No, yo siempre he estado tranquila, no tengo miedo, me cuido mucho; lo que me está afectando más es el estrés por estar encerrada”, contesta.
Las medidas sanitarias son muy laxas: en los accesos hay módulos de desinfección que utiliza el que quiere, y en la playa, militares y funcionarios encabezan una tímida operación, donde reparten un cubrebocas por palapa y a través de un altavoz lanzan un mensaje a los turistas para que cumplan con las medidas sanitarias que sólo unos pocos entienden por la mala calidad del sonido.
Este es el segundo periodo vacacional durante la pandemia que Acapulco se abre para los turistas. En diciembre, el gobierno de Guerrero declaró color amarillo en el semáforo sanitario.
Económicamente hubo una recuperación, pero en la enfermedad hubo un retroceso: en enero se vivió la peor etapa de la pandemia, superaron todas las cifras de contagios, hospitalización y fallecimientos. Esta vez, se espera que ocurra algo similar, lo que los expertos han llamado la tercera ola Covid-19.
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