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“Polly era una guerrera, pero no aguantó más”

Por El Universal

Julio 05, 2021 03:00 a.m.

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Ciudad de México.- En esta ocasión, a diferencia de otros sepelios, las lágrimas eran de furia, rabia e impotencia. Todo eso superó el dolor que aún estaba presente entre los amigos y familiares de Fernanda Olivares, “Polly”. Su hermana Casandra estaba inconsolable, al igual que los padres de la joven; una tía y una prima fueron los encargados de coordinar todo, desde el velorio hasta el último adiós que le dieron en el Panteón Dolores.

Frente al féretro, amigos cercanos a la joven le prometieron que su crimen no quedará impune y que el responsable, Diego Armando, “pagará con sangre” su asesinato, al dejar en claro que la cárcel no bastará para él. “Se ha salvado, se ha salvado el perro ese, pero en cuanto lo suelten al área común, la va a pagar”, dicen sus amigos mientras lloran postrados en el ataúd de la víctima.

Los amigos y familiares de “Polly” no perdonan el dolor y sufrimiento que la joven padeció por más de 20 días. Sus cercanos aseguraron que en todo momento estuvo consciente y en todo ese tiempo se aferró y luchó por vivir. “Es una guerrera, una pinche chingona, pero ese maldito la hizo pedazos, no aguantó”, refiere entre lágrimas otra de sus amigas, quien estuvo presente el día de los hechos, “cobarde, se entregó porque tuvo miedo, afuera no se la iba a acabar”, remata la furiosa joven de escasos 17 años.

Agotados por el dolor y el llanto de varios días y todavía con la pesadez de recibir abrazos, condolencias y palabras de aliento, que en ese momento no servían de nada, fueron escoltados los padres y el primer círculo familiar de “Polly”.

En medio del dolor, pidieron respeto para no entrevistarlos en los últimos instantes de estar con su hija. Luego de más de 20 días, aún no creen lo que pasó.

“Apenas antier dio muestras de que mejoraba, no sabemos cómo pasó todo tan rápido, sé que tenía a varios médicos particulares, incluso, pero no se pudo hacer nada. Ya nos habían dicho que estaba mal, muy mal por las lesiones, pero nosotros nunca perdimos las esperanzas; hicimos una cadena de oración, todas las noches orábamos por ella y ni modo, Dios se la quiso llevar y creo que fue lo mejor, ya estaba sufriendo de más”, comenta sollozando una de sus primas.