A-AA+
La tecnología ha cambiado el modo de vida de la humanidad, y todo lo que se publica en las redes sociales va dejando una huella digital que es imposible de borrar, lo que puede marcar de por vida a una persona.
La necesidad de reflexionar sobre los problemas éticos que representa la tensión entre el derecho a la información, la libertad de expresión y el derecho a la privacidad, llevó a varios autores a escribir el libro “Google: Derecho al olvido y desafíos éticos en el escenario mediático digital”.
El texto fue compilado por la doctora en Ciencias de la Información, de la Universidad Complutense de Madrid, María José Labrador, y por el director de la Escuela de Comunicaciones de la Brigham Young University PHD, Edward Carter, en el que buscan plantear la relación entre las redes, y la autonomía y privacidad de las personas.
En entrevista con Notimex, Edward Carter comentó que debe existir un balance entre la libertad de expresión y la privacidad, debido a que el olvido es un derecho humano una vez que ha pasado el interés público producido por la información.
“La libertad de expresión es muy fuerte en algunas situaciones, como en la situación periodística, pero la información personal ajena a todo interés público queda fuera de la libertad de expresión. La clave es la idea de que tenemos que balancear la libertad de expresión con el olvido, y el resultado depende de la importancia de la información, dijo.
Por otro lado, la vicerrectora académica de la Universidad Panamericana, Teresa Nicolás Gavilán, quien es una de las autoras del libro, señaló que la dificultad respecto a lo que se publica en la red se ubica en la frialdad de la misma y en la dificultad para rectificar lo ya publicado.
“Hay que ser consciente de que la personalidad de los usuarios es la misma en las interacciones cara a cara, que en las interrelaciones virtuales, pero con un agravante de que en las redes sociales todo se queda en la frialdad de los emoticonos y las palabras, sin lo que acompaña a la conversación. Y que es mucho más difícil rectificar en las redes”, aseveró.
Sin dejar de lado el derecho al honor que toda persona tiene, se debe tener consciencia de la responsabilidad que hay sobre las propias publicaciones y sobre aquello que en beneficio de la privacidad debe mandarse al olvido, aunque el derecho al olvido se ve limitado en las figuras públicas, ya que sus cargos son de honor.
"Hay que tener en cuenta que el hombre olvida, pero las redes sociales no", sostuvo Teresa Nicolás.
La necesidad de reflexionar sobre los problemas éticos que representa la tensión entre el derecho a la información, la libertad de expresión y el derecho a la privacidad, llevó a varios autores a escribir el libro “Google: Derecho al olvido y desafíos éticos en el escenario mediático digital”.
El texto fue compilado por la doctora en Ciencias de la Información, de la Universidad Complutense de Madrid, María José Labrador, y por el director de la Escuela de Comunicaciones de la Brigham Young University PHD, Edward Carter, en el que buscan plantear la relación entre las redes, y la autonomía y privacidad de las personas.
En entrevista con Notimex, Edward Carter comentó que debe existir un balance entre la libertad de expresión y la privacidad, debido a que el olvido es un derecho humano una vez que ha pasado el interés público producido por la información.
“La libertad de expresión es muy fuerte en algunas situaciones, como en la situación periodística, pero la información personal ajena a todo interés público queda fuera de la libertad de expresión. La clave es la idea de que tenemos que balancear la libertad de expresión con el olvido, y el resultado depende de la importancia de la información, dijo.
Por otro lado, la vicerrectora académica de la Universidad Panamericana, Teresa Nicolás Gavilán, quien es una de las autoras del libro, señaló que la dificultad respecto a lo que se publica en la red se ubica en la frialdad de la misma y en la dificultad para rectificar lo ya publicado.
“Hay que ser consciente de que la personalidad de los usuarios es la misma en las interacciones cara a cara, que en las interrelaciones virtuales, pero con un agravante de que en las redes sociales todo se queda en la frialdad de los emoticonos y las palabras, sin lo que acompaña a la conversación. Y que es mucho más difícil rectificar en las redes”, aseveró.
Sin dejar de lado el derecho al honor que toda persona tiene, se debe tener consciencia de la responsabilidad que hay sobre las propias publicaciones y sobre aquello que en beneficio de la privacidad debe mandarse al olvido, aunque el derecho al olvido se ve limitado en las figuras públicas, ya que sus cargos son de honor.
"Hay que tener en cuenta que el hombre olvida, pero las redes sociales no", sostuvo Teresa Nicolás.

