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CIUDAD DE MÉXICO.- A tres años de la explosión del Hospital Materno Infantil de Cuajimalpa, la promesa de autoridades locales y federales de construir un hospital general de 500 millones de pesos en la misma zona de Contadero sigue sin cumplirse, debido principalmente a la lentitud y burocracia en el flujo de los recursos, factor que provocó que la obra se haya parado y que los escasos avances estén en el abandono.
Ante esta situación y luego de modificar en varias ocasiones la fecha de entrega, autoridades del Gobierno de la Ciudad de México se fueron al límite y confiaron en terminar la obra antes de concluir la presente administración de Miguel Ángel Mancera; sin embargo, el inicio de operaciones quedará en manos de la próxima gestión.
Este lunes se conmemoran tres años de la explosión por una fuga en una pipa de la empresa Gas Express Nieto, que colapsó el antiguo hospital materno infantil y provocó la muerte de cinco personas: dos bebés, así como las enfermeras Mónica Orta, Ana Lilia Gutiérrez Ledesma y el camillero Jorge Tinoco, además de dejar 72 heridos.
En un recorrido por la colonia Contadero, lugar de los hechos, se observó que la vida cotidiana volvió relativamente a la normalidad: las clases continúan en tres escuelas contiguas, las ventas se han normalizado para los comerciantes del mercado público de la colonia, el cual fue reconstruido tras los daños que sufrió el inmueble anterior debido al estallido.
Sin embargo, el predio donde se construye el hospital sobre la calle 16 de Septiembre luce tapiado, sin gente en su interior; en el terreno se observa una serie de estructuras de varilla para las columnas de la clínica, las cuales están oxidadas porque desde hace cinco meses los trabajos se suspendieron, por lo que los habitantes de la zona siguen sin una opción cercana para ser atendidos.


