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“Que su muerte sea un motivo de esperanza”

Por El Universal

Junio 28, 2022 03:00 a.m.

A

Urique, Chihuahua.- Los sacerdotes jesuitas Joaquín Mora y Javier Campos descansan desde este lunes en la tierra y templo al que le entregaron su vida y servicio: Cerocahui.

Desde antes de las 10 de la mañana el templo San Francisco Javier se vio abarrotado de fieles que les daban el último adiós.

Muchos de ellos fueron para agradecer la ayuda que los padres les brindaron en los momentos más difíciles de su vida.

Durante la homilía de la misa de cuerpo presente, el obispo de la Diócesis Tarahumara, monseñor Juan Manuel González Sandoval, reiteró el llamado a un “¡hasta aquí!”, a la impunidad y violencia que se viven en el país.

“Un hasta aquí a la violencia e impunidad, un alto a las fuerzas del mal. La muerte de nuestros hermanos debe de ser un motivo de esperanza para la reconstrucción del tejido social”, expresó el obispo. Además, pidió no juzgar ni señalar, sino asumir cada uno [de los tres niveles de gobierno] su responsabilidad.

“Todos somos ciudadanos racionales, no vayamos mexicanos contra mexicanos. Como cristianos, hoy más que nunca, tenemos que estar unidos como pueblo y autoridades. Todos somos mexicanos y debemos permanecer en unión, aun y con nuestras divisiones ideológicas”, recalcó.

Monseñor González Sandoval pidió respeto y exigencia crítica para superar la ruptura del tejido social que se vive en el país.

A los sacerdotes y hermanas misioneras que se quedaron en Cerocahui, les aseguró que la muerte de los padres Javier y Joaquín no será en vano.

“Es esperanza de vida para todos nosotros. Algo bueno, muy bueno va a surgir, va a suceder algo. Veremos una tierra de paz y libertad”, expuso.

El obispo de la Tarahumara recordó a los padres Javier y Joaquín y les dio las gracias por sus más de 50 años de servicio a favor de la comunidad.

Al final de la misa, entre aplausos y bendiciones fueron depositados los cuerpos en dos tumbas que se cavaron en la entrada de la iglesia, en el centro del pueblo.

Este caso no está cerrado, aún falta la localización de los hermanos Paul y Armando Berrelleza Rábago, quienes fueron privados de la libertad por José Noriel Portillo Gil, “El Chueco”, el lunes 20 de junio, horas antes de que el mismo hombre asesinara a los padres Javier y Joaquín, junto con el guía de turistas Pedro Palma, en el templo de Cerocahui. El operativo de búsqueda continúa.

Urique, Chihuahua.- Los sacerdotes jesuitas Joaquín Mora y Javier Campos descansan desde este lunes en la tierra y templo al que le entregaron su vida y servicio: Cerocahui.

Desde antes de las 10 de la mañana el templo San Francisco Javier se vio abarrotado de fieles que les daban el último adiós.

Muchos de ellos fueron para agradecer la ayuda que los padres les brindaron en los momentos más difíciles de su vida.

Durante la homilía de la misa de cuerpo presente, el obispo de la Diócesis Tarahumara, monseñor Juan Manuel González Sandoval, reiteró el llamado a un “¡hasta aquí!”, a la impunidad y violencia que se viven en el país.

“Un hasta aquí a la violencia e impunidad, un alto a las fuerzas del mal. La muerte de nuestros hermanos debe de ser un motivo de esperanza para la reconstrucción del tejido social”, expresó el obispo. Además, pidió no juzgar ni señalar, sino asumir cada uno [de los tres niveles de gobierno] su responsabilidad.

“Todos somos ciudadanos racionales, no vayamos mexicanos contra mexicanos. Como cristianos, hoy más que nunca, tenemos que estar unidos como pueblo y autoridades. Todos somos mexicanos y debemos permanecer en unión, aun y con nuestras divisiones ideológicas”, recalcó.

Monseñor González Sandoval pidió respeto y exigencia crítica para superar la ruptura del tejido social que se vive en el país.

A los sacerdotes y hermanas misioneras que se quedaron en Cerocahui, les aseguró que la muerte de los padres Javier y Joaquín no será en vano.

“Es esperanza de vida para todos nosotros. Algo bueno, muy bueno va a surgir, va a suceder algo. Veremos una tierra de paz y libertad”, expuso.

El obispo de la Tarahumara recordó a los padres Javier y Joaquín y les dio las gracias por sus más de 50 años de servicio a favor de la comunidad.

Al final de la misa, entre aplausos y bendiciones fueron depositados los cuerpos en dos tumbas que se cavaron en la entrada de la iglesia, en el centro del pueblo.

Este caso no está cerrado, aún falta la localización de los hermanos Paul y Armando Berrelleza Rábago, quienes fueron privados de la libertad por José Noriel Portillo Gil, “El Chueco”, el lunes 20 de junio, horas antes de que el mismo hombre asesinara a los padres Javier y Joaquín, junto con el guía de turistas Pedro Palma, en el templo de Cerocahui. El op