A-AA+
Ciudad de México.- La seguridad alrededor de la casa del cardenal Norberto Rivera, ubicada en la colonia Florida, alcaldía Álvaro Obregón, se reforzó luego de la balacera del domingo pasado que dejó un policía bancario muerto.
En un recorrido sobre la calle Camelia casi esquina con Francia se constató que hay al menos dos agentes de la policía bancaria frente al domicilio, dos escoltas trajeados, dos motocicletas y una patrulla estacionadas; además, una camioneta de la policía hace rondines por la zona.
A su salida de una reunión con Norberto Rivera, el ex vocero de la Arquidiócesis, Hugo Valdemar, aseguró que el cardenal está triste por la muerte del policía Javier Hernández, pero que no tiene miedo ni interrumpirá sus actividades.
“[El cardenal] está triste por la pérdida del policía Javier porque convivir tanto tiempo en la casa, pues obviamente se vuelve de la familia; es una pérdida irreparable”, dijo.
Este sentimiento, aseguró, también es compartido por las monjas que viven en dicho domicilio marcado con el número 11, de fachada color naranja y con una cámara que apunta hacia la entrada principal.
Sobre el aumento a la seguridad dijo que aún no se sabe si será permanente:
“Seguirá teniendo sus elementos, es comprensible que después de un evento así haya una mayor vigilancia… Él no tiene miedo, seguirá con sus celebraciones a las que lo invitan”.
Por otra parte, el padre Hugo Valdemar Romero consideró como “especulaciones” la hipótesis de un posible atentado contra este último, cometido por sicarios del Estado de México.
De acuerdo con el periodista Carlos Loret de Mola, sicarios de la entidad mexiquense fueron contratados para asesinar a Rivera Carrera en su domicilio el pasado domingo, además de que las autoridades sospechan del escolta del prelado.
Valdemar Romero comentó que el arzobispo se mantiene pendiente de las pesquisas oficiales realizadas por las autoridades competentes, en las que la principal línea de investigación es el robo, aunque no descartan otras como secuestro.
En un recorrido sobre la calle Camelia casi esquina con Francia se constató que hay al menos dos agentes de la policía bancaria frente al domicilio, dos escoltas trajeados, dos motocicletas y una patrulla estacionadas; además, una camioneta de la policía hace rondines por la zona.
A su salida de una reunión con Norberto Rivera, el ex vocero de la Arquidiócesis, Hugo Valdemar, aseguró que el cardenal está triste por la muerte del policía Javier Hernández, pero que no tiene miedo ni interrumpirá sus actividades.
“[El cardenal] está triste por la pérdida del policía Javier porque convivir tanto tiempo en la casa, pues obviamente se vuelve de la familia; es una pérdida irreparable”, dijo.
Este sentimiento, aseguró, también es compartido por las monjas que viven en dicho domicilio marcado con el número 11, de fachada color naranja y con una cámara que apunta hacia la entrada principal.
Sobre el aumento a la seguridad dijo que aún no se sabe si será permanente:
“Seguirá teniendo sus elementos, es comprensible que después de un evento así haya una mayor vigilancia… Él no tiene miedo, seguirá con sus celebraciones a las que lo invitan”.
Por otra parte, el padre Hugo Valdemar Romero consideró como “especulaciones” la hipótesis de un posible atentado contra este último, cometido por sicarios del Estado de México.
De acuerdo con el periodista Carlos Loret de Mola, sicarios de la entidad mexiquense fueron contratados para asesinar a Rivera Carrera en su domicilio el pasado domingo, además de que las autoridades sospechan del escolta del prelado.
Valdemar Romero comentó que el arzobispo se mantiene pendiente de las pesquisas oficiales realizadas por las autoridades competentes, en las que la principal línea de investigación es el robo, aunque no descartan otras como secuestro.


