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Ciudad de México.- A pesar de las restricciones por la emergencia sanitaria que vive el país debido al Covid-19, poblaciones de varios estados llevaron a cabo sus ritos del Domingo de Ramos.
En Juchitán de Zaragoza, Oaxaca, y pese a las medidas anunciadas para acceder al panteón municipal, los habitantes zapotecos cumplieron con la tradición prehispánica de visitar a sus muertos en este día, desafiando el blindaje policiaco y de la Guardia Nacional.
Desde la madrugada, los pobladores de Juchitán se concentraron en las entradas del panteón principal del municipio, aunque la zona comenzó a blindarse desde la noche anterior con elementos de las policías Municipal, Estatal y la Guardia Nacional, que buscaban hacer cumplir la instrucción federal de no permitir la concentración de personas en espacios públicos y privados.
Cientos de personas del municipio de Venustiano Carranza, a 80 kilómetros de Tuxtla Gutiérrez, participaron en la procesión del Domingo de Ramos.
Sin respetar las disposiciones de las autoridades estatales, por la mañana los creyentes salieron del templo de San Pedro y recorrieron las calles de la localidad con la imagen de Jesús de Nazaret, a quien pidieron protección ante la pandemia de coronavirus.
En San Miguel Zapotitlán, Ahome, indígenas mayo-yoreme celebraron sus fiestas religiosas, pese a que autoridades solicitaron la presencia de la Guardia Nacional.
Aunque la iglesia de San Miguel Zapotitlán estuvo cerrada, los pobladores colocaron una cruz en un terreno baldío, donde realizaron su ritual.


