Reviven dolor y tristeza en Tlahuelilpan

Con nostalgia e incluso coraje, se recordó aquel fatídico día de la explosión del ducto

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Reviven dolor y tristeza en Tlahuelilpan

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Tlahuelilpan, Hgo.- Los ojos no pueden esconder lo que el corazón siente y, este sábado, estaban cargados de dolor, nostalgia, tal vez coraje o todos los sentimientos juntos. Eran los ojos de los hijos, padres, esposas o esposos de aquellos que hace un año murieron ahí, tras la explosión de un ducto de Pemex en el alfalfar.

En la comunidad de San Primitivo, este 18 de enero no se vivió el ambiente festivo de hace un año, cuando a través de redes sociales o de boca en boca, se convocaba a los habitantes a recoger gasolina. Ahora, el dolor por los que se fueron flotaba en el ambiente.

Entrar a la parcela de la llamada zona cero es revivir las últimas horas de 137 personas. Este sábado, una valla de servidores de la nación daba la “bienvenida” a éste, el sitio de la muerte. Y mientras los funcionarios llamaban a que no se registrara una tragedia más, algunos padres e hijos llevaban flores a las capillas colocadas en el sitio, o para adornar las cruces, en algunas de las cuales les colocaban playeras.

Justo donde pasaba la zanja que sirvió de represa al combustible hay varias cruces, dos de ellas resaltan porque tienen una camiseta roja. Ahí, un hombre adulto cuenta que fueron colocadas en recuerdo de su hijo y de su nieto, quienes gustaban de acudir a las peregrinaciones.

Cada una de las capillas cuenta una historia, no sólo son números que llegan a 137. En esos lugares se encuentran los familiares de quienes ese fatídico día dejaron huérfanos a 198 niños y adolescentes.

Junto a esas cruces se encontraban unos contenedores, que sirven para almacenar agua con la que se riegan las flores, pero esos bidones hace recordar que también son ocupados para guardar el combustible, ese por el que mucha gente murió.

El alfalfar seco se mantiene como fiel testigo de lo que ahí ocurrió ese día trágico, algunos cruzan la milpa, otros, la mayoría, prefieren rodear para llegar al terreno del recuerdo que fue adquirido para construir un memorial y cuya primera piedra fue colocada en este primer aniversario.

El viento empieza a soplar y así cada uno de los visitantes comienza a salir de la zona cero, buscan emprender un camino nuevo, donde -dicen- sus difuntos siempre estarán en su recuerdo.