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Playa del Carmen, Q. Roo.- La belleza del Caribe mexicano está sepultada. Las paradisiacas playas están manchadas de sargazo, opacas por la masiva invasión de esta macroalga, que ahuyenta a los turistas y desalienta a comerciantes. El amanecer ya no es azul turquesa, se ha tornado marrón y de un olor fétido.
Alrededor de 100 toneladas de sargazo se retiran cada día en Playa del Carmen, Quintana Roo. Son más de 80 trabajadores, contratados por la empresa Ar.Co, que desde las 6:00 de la mañana libran una batalla contra esta alga, utilizan trinches y palas para borrar las huellas del enemigo que la corriente arroja en cada ola.
Durante ocho horas, los sargaceros “barren” 15 metros lineales de costa, apilan montones en la arena, mientras otros transportan en carretillas kilos de esta alga para formar un montículo gigante que más tarde una excavadora de construcción retira de la playa.
La situación se agrava cuando esta alga no se retira el mismo día, comienza a emerger un hedor nauseabundo, a mierda. En algunos tramos de la playa, lo que antes era blanca arena ahora es una alfombra tapizada de sargazo, incluso hay partes que se han convertido en un auténtico lodazal, un pequeño pantano en la costa que es difícil cruzar.
El Universal constató por tierra y aire las condiciones del lugar. En un recorrido por dron se aprecia cómo, a menos de un kilómetro, manchas gigantes de sargazo se aproximan a la orilla.


