Senado reconoce labor de feminista Consuelo Mejía; "soy una católica roja", dice

Senado reconoce labor de feminista Consuelo Mejía; soy una católica roja, dice

Sin el aplauso panista y escaños vacíos en la izquierda del pleno, en sesión solemne, el Senado entregó el reconocimiento "Elvia Carrillo Puerto 2019", a la feminista Consuelo Mejía Piñeiros, por 30 años de trayectoria a favor de las causas de la mujer, principalmente por sus actividades contra la injusticia social y en pro de los derechos humanos.

Por su parte, el presidente del Senado, Martí Batres Guadarrama, informó que en las dos cámaras del Congreso de la Unión, primero con paridad de género, avanzan los acuerdos a favor de reformas "que permitan la paridad en todos los órganos del Estado, en los tres niveles de gobierno y en los órganos autónomos".

En la sesión solemne, a la que asistió, entre diversas invitadas especiales la escritora Elena Poniatovska, y fue saludada la presencia de la senadora Ifigenia Martínez, decana de la 64 Legislatura del Congreso de la Unión, Consuelo Mejía Piñeiros, retomó la trayectoria de Elvia Carrilo Puerto, en cuyo homenaje se otorga el reconocimiento a feministas.

Señaló que a la revolucionaria de Yucatán se le conoció como "La Monja Roja del Mayab", y en ese sentido dijo, "soy una católica roja".

Precisó: "No soy monja, como tampoco lo fue ella".

Fundadora de la organización Católicas por el Derecho a Decidir, que en los espacios del catolicismo ha desarrollado su actividad al lado de los religiosos de la Teología de la Liberación, Mejía Piñeiros manifestó desde la tribuna senatorial: "Es posible ser católica y decidir sobre la maternidad, y no sentir que vivimos en pecado".

Expuso que ha contribuido "desde mi posición, hoy, a que las mujeres católicas se rebelen contra la opresión de la jerarquía conservadora de la iglesia católica".

Dijo que siempre se ha identificado con el rojo, "color de la lucha por la justicia social", desde que tuvo conciencia de que había que estar al lado de las mujeres católicas, por lo que con mucho honor soy una católica roja".

Expuso que en América Latina las mujeres enfrentan una desigualdad inadmisible, en cuya base está "la violencia asociada al estereotipo de que las mujeres somos inferiores; los serios conflictos sexuales; las altas tasas de mortalidad materna causadas por abortos clandestinos e inseguros".

Señaló que "las más afectadas son las mujeres marginadas, indígenas afrodescendientes, niñas, adolescentes y jóvenes que menor acceso tienen a la educación y la información".

Indicó que "tristemente, las enseñanzas de la jerarquía católica conservadora refuerzan y mantienen esa posición", ante la cual su causa de vida ha sido "luchar contra la injusticia social y por los derechos humanos", y en particular sobre el derecho a decidir.

Subrayó que "las muertes maternas por aborto son sólo la punta de iceberg de la desigualdad de género".