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Ciudad de México.- En pleno Centro Histórico de la Ciudad de México, la gente detenía su caminata para voltear hacia el último piso del Centro Joyero, en Madero, pues en la cima de una antena ubicada en la azotea del edificio estaba un hombre que se resistía a bajar.
Las personas sacaban sus celulares y tomaban fotografías a distancia de aquel sujeto vestido con playera roja, pantalón de mezclilla y sólo un zapato.
Isabel, una de las comerciantes, llegó a las 10:00 para abrir su local, pero los policías no la dejaron pasar; le explicaron que el edificio permanecería cerrado hasta que los rescatistas pudieran bajar al hombre que al parecer, intentaba suicidarse.
En ese momento el hombre decidió bajar voluntariamente, pero un dron que sobrevolaba la zona lo espantó y volvió a treparse a la antena donde llevaba ya cuatro horas. Los rescatistas del Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas le preguntaban cómo estaba, por qué se había subido y si tenía algún familiar, pero él no contestó ninguna.
Aunque a veces los dos rescatistas de cascos rojos y chalecos verdes estuvieron a pocos centímetros de tocarlo, y hasta los bomberos estacionaron una grúa para subir hacia la antena, nada fue suficiente para que Sergio bajara.
“Sergio estaba viviendo una situación de crisis, sentía pánico por las personas que estaban a su alrededor ya que tenía una visión panorámica desde la parte superior de la antena, estaba pidiendo que en cuanto bajara se le protegiera”, dijo Jiram, uno de los rescatistas que lo ayudó.
Después de cinco horas llegó a avenida Madero el jefe de la policía, Raymundo Collins, entró al edificio y subió hasta la azotea para apoyar en las labores de rescate.
Una vez arriba pidió que los policías se retiraran y se quedaran sólo los paramédicos. Collins Flores se acercó a la antena y sintió que la estructura era frágil. En ese punto pudo hablar con Sergio, quien decía estar asustado porque un policía lo había correteado y no sabía por qué.
Las personas sacaban sus celulares y tomaban fotografías a distancia de aquel sujeto vestido con playera roja, pantalón de mezclilla y sólo un zapato.
Isabel, una de las comerciantes, llegó a las 10:00 para abrir su local, pero los policías no la dejaron pasar; le explicaron que el edificio permanecería cerrado hasta que los rescatistas pudieran bajar al hombre que al parecer, intentaba suicidarse.
En ese momento el hombre decidió bajar voluntariamente, pero un dron que sobrevolaba la zona lo espantó y volvió a treparse a la antena donde llevaba ya cuatro horas. Los rescatistas del Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas le preguntaban cómo estaba, por qué se había subido y si tenía algún familiar, pero él no contestó ninguna.
Aunque a veces los dos rescatistas de cascos rojos y chalecos verdes estuvieron a pocos centímetros de tocarlo, y hasta los bomberos estacionaron una grúa para subir hacia la antena, nada fue suficiente para que Sergio bajara.
“Sergio estaba viviendo una situación de crisis, sentía pánico por las personas que estaban a su alrededor ya que tenía una visión panorámica desde la parte superior de la antena, estaba pidiendo que en cuanto bajara se le protegiera”, dijo Jiram, uno de los rescatistas que lo ayudó.
Después de cinco horas llegó a avenida Madero el jefe de la policía, Raymundo Collins, entró al edificio y subió hasta la azotea para apoyar en las labores de rescate.
Una vez arriba pidió que los policías se retiraran y se quedaran sólo los paramédicos. Collins Flores se acercó a la antena y sintió que la estructura era frágil. En ese punto pudo hablar con Sergio, quien decía estar asustado porque un policía lo había correteado y no sabía por qué.


