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Guadalajara, Jal.- Un poeta y un sacerdote que durante años compartieron la lucha por los derechos humanos en México viven hoy en polos opuestos. ¿El motivo? El mandato del presidente Andrés M. López Obrador, quien avergüenza a Javier Sicilia pero tiene el ferviente apoyo de Alejandro Solalinde.
Ambos se vieron las caras este lunes en un foro de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, en México, tras haber expuesto en los últimos días sus diferencias por la gestión del Gobierno con la masacre el 4 de noviembre contra un grupo de mujeres y niños de una comunidad mormona en el norte del país.
“No ha cambiado nada, todo ha empeorado”, dijo durante el foro el poeta Javier Sicilia. “Los recursos van por el Tren Maya y cosas que no importan ahorita porque lo que importa es la paz y la seguridad de la nación”.
“Cuando el presidente dice esta estupidez de ‘fuchi, guácala’, cuando el presidente dice que hay que ‘acusarlos con sus mamás’, que hay que avergonzarnos, no está siendo empático con lo que pasa”.
Al tomar la palabra, el sacerdote Solalinde, reconocido por su albergue para migrantes y su oposición a los presidentes anteriores, avisó de que no es ningún “vocero del Gobierno”, unas palabras que no hicieron más que presagiar que estaba a punto de exponer una férrea defensa de López Obrador.
“Necesitamos entender el cambio que pretende este Gobierno”, sostuvo el sacerdote, quien añadió: “Me siento muy orgulloso del presidente de la República que tenemos. ¿Por qué esta inercia de darle palos a un Gobierno que quiere cambiar las cosas?”, cuestionó.
Al terminar, el poeta y el sacerdote se fueron cada uno por su lado.


