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Ciudad de México.- José Ángel Córdova Villalobos, secretario de Salud durante el gobierno de Calderón, advierte que reanudar actividades en la fase de la pandemia de Covid-19 que vive el país, sin hacer pruebas masivas que permitan a las autoridades sanitarias encontrar casos positivos, seguir a sus contactos y evitar una mayor diseminación, “es suicida”.
“Hemos estado navegando en la incertidumbre. Las pruebas que empezaron a hacer son insuficientes porque ya vamos en más de 200 mil casos, que multiplicado por 10 o por 20, fácilmente podríamos pensar que hemos tenido alrededor de 2 millones de casos, si no es que más”, indica.
Señala que en el caso de los decesos “hay muchas cifras volando que no han querido certificar” y afirma que hay numerosas muertes en el primer semestre del año, “seguramente por Covid-19”, pero que fueron catalogadas como neumonía típica o enfermedad respiratoria no clasificada.
El responsable de la estrategia del gobierno mexicano para enfrentar la epidemia de influenza en 2009 también advierte que ha habido confusión sobre cómo calcular las cifras, “porque al principio no nos dijeron de la estrategia Centinela, [pero] porque aparecían muy poquitos casos.
“Aunque ahora se estén haciendo un poco más de pruebas, desde mi punto de vista el gran talón de Aquiles ha sido no haber atacado esto con las pruebas suficientes, no seguirlas aplicando. Veo con gusto que la gobernadora de la Ciudad de México ya cambió de opinión, se deslindó un poco de la orden federal.
“Lo mejor es poder hacer muchas más pruebas, para así poder encontrar los casos positivos y, al seguir a los contactos, evitar la diseminación. De otra manera, salir a reanudar actividades es suicida”, asegura.
Sobre si se están subestimando las cifras, el exfuncionario comenta: “No creo que sea intencionalmente. Si no se aplican las pruebas, porque en muchas personas los síntomas son leves, de todos ellos no se sabrán. Tiene que haber una certeza mayor”.
Respecto a que si el eje ha sido claro, argumenta que no ha sido así: “Todos los pacientes con síntomas mínimos sugestivos tuvieron que ser probados y no fue así. Se tenía que hacer un cerco sanitario mucho más amplio.
“Las cifras han sido realmente caóticas y no se pueden sacar tasas de letalidad ni de mortalidad porque hay muchos datos que no se conocen”, externó.


